Afrodita
Afrodita no tuvo infancia: en todas las imágenes y referencias nació adulta, núbil e infinitamente deseable. En muchos de los mitos tardíos en los que participa se la presenta vanidosa, malhumorada y susceptible.
Debido a su inmensa belleza, se dice que Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por ello la casó con Hefesto, el severo y malhumorado dios del fuego y la fragua.
Otra versión de esta historia cuenta que Hera, la madre de Hefesto, lo arrojó del Olimpo al considerarle feo y deforme. Éste obtuvo su venganza atrapándola en un trono mágico y exigiendo a cambio de su liberación la mano de Afrodita.
En ambas versiones, la infelicidad de su matrimonio con Hefesto, la hizo buscar compañía en otros hombres.
Se dice que con sólo mirarla, cualquier hombre se puede enamorar y caer rendido a sus pies.