Fiura
Los habitantes de Chiloé cuentan en sus leyendas que la Fiura es la única hija y la semilla de la perversión de los actos de La Condená y del Trauco.
La Fiura se casó con su propio padre para seguir diseminando la maldad que proviene de los actos de su madre. De esta forma, logra tener hijos con su padre los cuales tienen las mismas características del Trauco si son machos, y de ella si son hembras, conservando así los mismos nombres de estos dos seres.
Debido a su origen, aventaja en malignidad y ferocidad a su padre-marido; por lo cual se deleita en prodigar males a las personas de Chiloé. Se dice que vaga en los bosques y se escabulle entre los matorrales. Suele sentirse atraída por ciertos animales y hombres viriles a los cuales cautiva haciendo uso de su gran poder de seducción.
La única condición que le pide al hechizado enamorado es que no le vea el rostro. Si llega a observarla, utiliza su maligno aliento para castigarlo.