Yo también volveré a visitarte para dar otro paseo por entre éstos árboles. Ha sido un placer ver saltar las ardillas entre las ramas, Llenar mis pulmones del olor y la humanidad de la madre naturaleza, sentir la caricia de la brisa, que se cuela por las mismas ventanitas que dejan pasar los destellos de luz, entre las vibrantes y cariñosamente sonrojadas hojas de los árboles. Elegante, cálido y armónicamente exquisito. Gracias, un beso.