Hermosa obra de excelente textura. Da la impesión de que dejas ver la oxidación natural del hierro, donde la calidez de este tono contrasta con el azul intenso, logrando un cierto grado de profundidad. Esos pequeños toques de luz, hacen que resalten los reflejos del cielo (así me lo parece) en los charcos de agua.
¡Felicitaciones!
Maria del carmen Cruciani
maria del carmen Cruciani 30/01)2009
Me encanto esta obra por su textura y color.
EXCELENTE TODAS TUS OBRAS
FELICITACIONES!!!!!!
Mirta Weigandt
Impresionante obra me encantó.
Saludos.
Mirta Weigandt.
Blanca Amelia Gabaldón Venegas
Sin duda alguna la obra de Pons Tello es un mundo mágico, simbólico lleno de color y significado un sello propio, donde las texturas tienen su principal protagonismo en el diálogo visual. Me sumo a todos los comentarios vertidos a tu obra, por demás está decir que esta en particular tiene un encanto que me invita a la observación plena como una mandala que se distorciona intencionalmente para darle otro efecto Under the Sky "Debajo del Cielo" llena los paradigmas de un lenguaje comunicacional, en la que el siencio más profundo grita, ella juega con el trinomio metal, color y textura haciendo gala de las artes de fuego, el óxido del metal indicador del paso del tiempo revelador de cicatrices que te marcan, dejan huella, dejan volar la imaginación, llenan un espacio donde la creatividad es la reina total. Felicidades por tu obra y por permitirme el deleite a mi espíritu.
Manuel Mata Gil 924Arte
Naturaleza efímera,
cambio constante,
muerte y vida,
unidas de la mano.
Los ojos brillan,
el cielo calla.
El horizonte ya no es,
linea que une el cielo y la tierra...
El horizonte es una doblez,
es la ola del mar en el cielo
que romperá en la tierra,su orilla.
fELICIDADES!!
Ricardo Rapuzzi
Debajo del cielo nuestra cultura y humanidad, condición temporal y efímera, que el oxido, implacable, nos trae a la memoria condenando la fragil seguridad de permanencia de nuestra actual civilización.
Por contrapartida, me pregunto contemplando tu obra si el cielo arriba, ocultase el secreto de lo eterno, que palabra nos diría.
Un saludo, y felicitaciones!
Ricardo
JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARACrítica
Azules, ocres y verdes, náufragos sobre una pieza metálica sobreviven en un diálogo metafísico, donde la danza de los átomos en el fluir de la materia encuentran en la corrosión del soporte el escenario para manifestar su transformación, y ésta, en las manos de Pons Tello alcanza la dimensión de arte.
En esta obra, los colores mutan y se reinventan en su baile con el óxido, nos dejan ver los caprichos de las formas, nos sugieren un paisaje misterioso con un cielo azul añil distraído por verdes que llevan a imaginar una vegetación que equilibra lo austero de los ocres que invaden los planos en su lucha particular con la corrosión, seguramente avivada por el paso del tiempo, o tal vez, por la acción del agua de la lluvia, el sol y el viento, para dejarnos colores que sólo el azar en la descomposición de la materia es capaz de originar.
Pons, tiene en la evolución de las moléculas un camino para reinventar la materia, y ahí va, en busca de relieves, texturas, formas y colores, revelaciones que se manifiestan caprichosamente permitiéndonos apreciar recreaciones naturales, un arte orgánico que emerge de la degradación molecular, un proceso natural, un viaje que emerge de lo inerte de la materia y su transformación, de lo intrascendente de la chatarra a su reciclaje, para darle un sentido trascendente, el arte.
Pons, rescata la materia que se transforma, reinventando su ciclo para que su utilidad se revierta en arte, desvelándonos un universo lleno de sensibilidad, de vida, que inquieta al imaginario, que excita a los sentidos, haciéndonos levitar con cada color, con cada textura, mostrándonos una obra en pleno baile de átomos y moléculas, donde la corrosión es el hilo conductor que nos lleva a encontrar un arte que pervive en la oxidación, una belleza imposible de imitar.
Pons Tello revive el desecho, el despojo de la materia, en sus obras nos invita a descubrir un lenguaje silencioso de la naturaleza, se puede ver en sus huellas las cicatrices del tiempo, llevándonos a imaginar un paisaje en la geografía del soporte metálico, tonalidades que son el parto de los efectos del paso del tiempo y sus elementos, que desenmascaran lo trivial para revelar la belleza en lo que no siempre se repara, los caprichos de la naturaleza
Enhorabuena a Pons Tello por traernos una propuesta diferente en el camino del arte
¡Felicitaciones!
Me encanto esta obra por su textura y color.
EXCELENTE TODAS TUS OBRAS
FELICITACIONES!!!!!!
Saludos.
Mirta Weigandt.
cambio constante,
muerte y vida,
unidas de la mano.
Los ojos brillan,
el cielo calla.
El horizonte ya no es,
linea que une el cielo y la tierra...
El horizonte es una doblez,
es la ola del mar en el cielo
que romperá en la tierra,su orilla.
fELICIDADES!!
Por contrapartida, me pregunto contemplando tu obra si el cielo arriba, ocultase el secreto de lo eterno, que palabra nos diría.
Un saludo, y felicitaciones!
Ricardo
En esta obra, los colores mutan y se reinventan en su baile con el óxido, nos dejan ver los caprichos de las formas, nos sugieren un paisaje misterioso con un cielo azul añil distraído por verdes que llevan a imaginar una vegetación que equilibra lo austero de los ocres que invaden los planos en su lucha particular con la corrosión, seguramente avivada por el paso del tiempo, o tal vez, por la acción del agua de la lluvia, el sol y el viento, para dejarnos colores que sólo el azar en la descomposición de la materia es capaz de originar.
Pons, tiene en la evolución de las moléculas un camino para reinventar la materia, y ahí va, en busca de relieves, texturas, formas y colores, revelaciones que se manifiestan caprichosamente permitiéndonos apreciar recreaciones naturales, un arte orgánico que emerge de la degradación molecular, un proceso natural, un viaje que emerge de lo inerte de la materia y su transformación, de lo intrascendente de la chatarra a su reciclaje, para darle un sentido trascendente, el arte.
Pons, rescata la materia que se transforma, reinventando su ciclo para que su utilidad se revierta en arte, desvelándonos un universo lleno de sensibilidad, de vida, que inquieta al imaginario, que excita a los sentidos, haciéndonos levitar con cada color, con cada textura, mostrándonos una obra en pleno baile de átomos y moléculas, donde la corrosión es el hilo conductor que nos lleva a encontrar un arte que pervive en la oxidación, una belleza imposible de imitar.
Pons Tello revive el desecho, el despojo de la materia, en sus obras nos invita a descubrir un lenguaje silencioso de la naturaleza, se puede ver en sus huellas las cicatrices del tiempo, llevándonos a imaginar un paisaje en la geografía del soporte metálico, tonalidades que son el parto de los efectos del paso del tiempo y sus elementos, que desenmascaran lo trivial para revelar la belleza en lo que no siempre se repara, los caprichos de la naturaleza
Enhorabuena a Pons Tello por traernos una propuesta diferente en el camino del arte