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Yo Artista
Desde que tengo memoria me recuerdo con algún cuadernito de dibujo o hojas sueltas que me encontraba por ahí, realizando mis dibujos de caballos y toros, que edad podría tener quizás 3 o 4 años; se que no estaba en el kinder ( nunca me adapte a él) y no sabia escribir, pero leía mis historietas de “Roy Rogers”, le pedía a mi mama que me las leyera, ponía mucha atención a cada dibujo para luego solo ir recordando los comentarios de cada personaje, de esa forma lograba, si la memoria no me fallaba engañar a mis familiares con mis dotes de lectura. Regreso de nuevo a mis dibujos eso fue un paréntesis que me hizo sonreír recordando las caras de mis familiares impresionados, de igual forma les gustaba ver mis dibujos, la habilidad con que los realizaba; desgraciadamente no conservo nada de esos dibujos , se perdieron en el tiempo o no les di la importancia que ahora se merecen.
El tiempo pasa y vas guardando buenos y malos momentos que te ayudan a crecer; mi vida de infancia trascurrió en una finca rodeada de caballos, ganado lechero, claro no pueden faltar los gatos, los perro y demás animales de una finca; todas estas vivencias influyeron mucho en mi vida, te dejan tan marcado que añoras esos momentos que se fueron y no se puede recobrar…
Los comentarios de amigos y familiares eran algo así: “Alicia deberías llevar a Cynthia a clases de pintura, llévala al Castella, etc.; por cosas de la vida ni una ni otra se concreto, una que otra esporádica clase en donde el maestro Francisco Alvarado, al final terminabas pintando tus caballos, recuerdo frases como “ no siempre tienes que estar dibujando caballos”; así tu vida continua sin mayores emociones, aparte de peleas de escuela, problemas de adolescencia, lo normal que te puede ocurrir en esas etapas de tu vida!!!. Pero siempre había un personaje que me ayudaba a salir huyendo de esa realidad, mi caballo, no podía faltar tu caballito; como extraño todo eso.
Como un balde de agua congelada tu vida rural se acaba y terminas en la ciudad, empiezas a estudiar para llevar una vida “normal”, por supuestos no calzas en ninguna carrera, concluyo siendo “master” en varias…
Como pasa el tiempo, en definitiva “vuela”, después de tantos tropiezos en la vida para no llamarlos fracasos; decides continuar con tu afición, el caballo, vuelves de nuevo a la carrera de pintar caballos, bueno en realidad nunca los deje.
Entre buenos concejos, criticas constructivas y destructivas vas creciendo como artista en un mundo en donde no todo es sabor a miel, creo que hay mas hiel que miel! Lo peor es que arrastras a tu familia que debe soportar tus buenos y malos momentos, tus días de melancolía, de querer estar sola; momentos en que quieres terminar con todo… esto me recuerda uno de mis pensamientos: “Como duele el alma cuando tienes la tormenta a tus pies; cada respiro es un trago ardiente en mis pulmones; no hay salida, no tienes a donde ir…esperas con paciencia…, esperas para ver cuanto tu cuerpo puede soportar este embate de ira y sufrimiento…”.
La gente piensa que los artistas somos seres que vivimos de aire, es algo que no merece renumeración, es tan fácil que cualquiera puede hacerlo y es un descaro cobrar por tu trabajo; esto me hace recordar el comentario de una persona sobre mi trabajo, lo suyo es un don de Dios, no debería de cobrar, y así vienen a la mente muchas palabras, “usted vive de eso”, ¿usted trabaja?
Esta es nuestra profesión, que no esta ni catalogada por nuestro Estado, le robo las palabras a un amigo colega: “Cuando me inscribí como contribuyente, la persona encargada de inscribirme no encontró mi estimable oficio, por lo que pude entender, que para el estado, no existo. Lo mismo pasó cuando me inscribí en la caja del seguro como trabajador independiente. Por último, en el servicio civil, hasta hace poco, había regulación, la cual ya no existe. En definitiva, no contamos”.
Un artista trabaja al tener un lienzo en blanco frente a sus ojos y crea esa magia que encanta al espectador, toca una roca, arcilla, madera y crea música para tu vista.
Cuando leo a los grandes maestros del arte, que son los que te inspiran a trabajar mejor cada día, te das cuenta de su increíble capacidad con el dibujo, gracias a ese talento salieron adelante y fueron reconocidos por muchos, copiados por otros, odiados por sus talentos, etc.
En mi caso creo lo que mi corazón me dicta a pesar de las puertas que me han cerrado, trabajas llenando formularios con tu proyecto de mostrar tus caballos y no tienen ni la educación de decirte porque te rechazan, si ven tu trabajo te critican por que son muy realistas, hay mucho dibujo, etc. Tanto tiempo ha pasado, tanto he recorrido, y siento que estoy todavía como al principio; escuchando frases, “caballos, pinte otra cosa”.
Para crecer en mí país como artista se debe tener una coraza que te proteja de malas vibraciones, críticas infundadas, comentarios soeces, etc.
Para exponer en una sala debes de ser amigo o pariente, estar en la “argolla” o ser un “sobalevas” para poder ser tomado en cuenta. No entiendo que es el repudio, yo lo siento así, si llegas con un trabajo realista, no entiendo… creo me iré a la tumba sin entenderlo. No pierdo la esperanza de lograr que alguna sala se digne a mostrar mi trabajo, talvez si fuera extranjera ¿seria mejor tratada? ¿Me falta roce social? ¿Quizás si regalo mi trabajo logre algo? No lo se, son interrogantes que no tienen respuesta por ahora… me canse de escribir, voy a dibujar para matar el tiempo…
Cynthia Sáenz
El tiempo pasa y vas guardando buenos y malos momentos que te ayudan a crecer; mi vida de infancia trascurrió en una finca rodeada de caballos, ganado lechero, claro no pueden faltar los gatos, los perro y demás animales de una finca; todas estas vivencias influyeron mucho en mi vida, te dejan tan marcado que añoras esos momentos que se fueron y no se puede recobrar…
Los comentarios de amigos y familiares eran algo así: “Alicia deberías llevar a Cynthia a clases de pintura, llévala al Castella, etc.; por cosas de la vida ni una ni otra se concreto, una que otra esporádica clase en donde el maestro Francisco Alvarado, al final terminabas pintando tus caballos, recuerdo frases como “ no siempre tienes que estar dibujando caballos”; así tu vida continua sin mayores emociones, aparte de peleas de escuela, problemas de adolescencia, lo normal que te puede ocurrir en esas etapas de tu vida!!!. Pero siempre había un personaje que me ayudaba a salir huyendo de esa realidad, mi caballo, no podía faltar tu caballito; como extraño todo eso.
Como un balde de agua congelada tu vida rural se acaba y terminas en la ciudad, empiezas a estudiar para llevar una vida “normal”, por supuestos no calzas en ninguna carrera, concluyo siendo “master” en varias…
Como pasa el tiempo, en definitiva “vuela”, después de tantos tropiezos en la vida para no llamarlos fracasos; decides continuar con tu afición, el caballo, vuelves de nuevo a la carrera de pintar caballos, bueno en realidad nunca los deje.
Entre buenos concejos, criticas constructivas y destructivas vas creciendo como artista en un mundo en donde no todo es sabor a miel, creo que hay mas hiel que miel! Lo peor es que arrastras a tu familia que debe soportar tus buenos y malos momentos, tus días de melancolía, de querer estar sola; momentos en que quieres terminar con todo… esto me recuerda uno de mis pensamientos: “Como duele el alma cuando tienes la tormenta a tus pies; cada respiro es un trago ardiente en mis pulmones; no hay salida, no tienes a donde ir…esperas con paciencia…, esperas para ver cuanto tu cuerpo puede soportar este embate de ira y sufrimiento…”.
La gente piensa que los artistas somos seres que vivimos de aire, es algo que no merece renumeración, es tan fácil que cualquiera puede hacerlo y es un descaro cobrar por tu trabajo; esto me hace recordar el comentario de una persona sobre mi trabajo, lo suyo es un don de Dios, no debería de cobrar, y así vienen a la mente muchas palabras, “usted vive de eso”, ¿usted trabaja?
Esta es nuestra profesión, que no esta ni catalogada por nuestro Estado, le robo las palabras a un amigo colega: “Cuando me inscribí como contribuyente, la persona encargada de inscribirme no encontró mi estimable oficio, por lo que pude entender, que para el estado, no existo. Lo mismo pasó cuando me inscribí en la caja del seguro como trabajador independiente. Por último, en el servicio civil, hasta hace poco, había regulación, la cual ya no existe. En definitiva, no contamos”.
Un artista trabaja al tener un lienzo en blanco frente a sus ojos y crea esa magia que encanta al espectador, toca una roca, arcilla, madera y crea música para tu vista.
Cuando leo a los grandes maestros del arte, que son los que te inspiran a trabajar mejor cada día, te das cuenta de su increíble capacidad con el dibujo, gracias a ese talento salieron adelante y fueron reconocidos por muchos, copiados por otros, odiados por sus talentos, etc.
En mi caso creo lo que mi corazón me dicta a pesar de las puertas que me han cerrado, trabajas llenando formularios con tu proyecto de mostrar tus caballos y no tienen ni la educación de decirte porque te rechazan, si ven tu trabajo te critican por que son muy realistas, hay mucho dibujo, etc. Tanto tiempo ha pasado, tanto he recorrido, y siento que estoy todavía como al principio; escuchando frases, “caballos, pinte otra cosa”.
Para crecer en mí país como artista se debe tener una coraza que te proteja de malas vibraciones, críticas infundadas, comentarios soeces, etc.
Para exponer en una sala debes de ser amigo o pariente, estar en la “argolla” o ser un “sobalevas” para poder ser tomado en cuenta. No entiendo que es el repudio, yo lo siento así, si llegas con un trabajo realista, no entiendo… creo me iré a la tumba sin entenderlo. No pierdo la esperanza de lograr que alguna sala se digne a mostrar mi trabajo, talvez si fuera extranjera ¿seria mejor tratada? ¿Me falta roce social? ¿Quizás si regalo mi trabajo logre algo? No lo se, son interrogantes que no tienen respuesta por ahora… me canse de escribir, voy a dibujar para matar el tiempo…
Cynthia Sáenz
artistasdelatierra.com

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