Blog
Vocación fustrada
Es tan insignificante mi conocimiento pictórico, técnicas, soportes, estilos, materiales…
Siempre quise ser “Artista”. Antes de tener uso de razón, prefería pintarrajear el cuaderno con “plastidecor” antes que salir a jugar en el recreo.
Ya en el instituto me dio por escribir. Más que nada porque el dibujo artístico era una materia más olvidada que la lengua española, literatura, filosofía o latín.
Y de tanto ahínco nació (o se forzó) mi vocación literaria, cristalizada en toda una saga de diarios de adolescencia y juventud.
Ya en la universidad, me decanté por una carrera puramente científica, lo que dictaba la norma de la racionalidad.
Y por supuesto empezó mi declive intelectual y psicológico.
Cursé 5 años de Arquitectura Superior para abandonarlo en tercer curso.
Cursé primero de Arquitectura Técnica para abandonar nuevamente.
Actualmente he terminado algo, por increíble que parezca, un ciclo formativo de delineante.
Y ahora me siento mentalmente vieja a mis 31 años.
No sólo porque busque mi primer empleo digno a mi categoría profesional, sino por haber desperdiciado los mejores años de mi vida sacrificando mi vocación por un futuro prometedor en el sector de la arquitectura/construcción, que resulta ahora penosamente en crisis.
Mi alma ha vagado durante más tiempo del soportado por una muerte en vida; inútil y desaprovechada.
Más de la mitad de mi existencia he deseado otra vida para mí. Mas no he intentado cambiar el mundo. Ni siquiera he procurado cambiar mis propios pensamientos, sentimientos ni conductas. Hasta que, llegado el momento, demasiado tarde, exploto de dolor y mi rumbo rectifica por fuerza mayor.
Siempre quise ser “Artista”. Antes de tener uso de razón, prefería pintarrajear el cuaderno con “plastidecor” antes que salir a jugar en el recreo.
Ya en el instituto me dio por escribir. Más que nada porque el dibujo artístico era una materia más olvidada que la lengua española, literatura, filosofía o latín.
Y de tanto ahínco nació (o se forzó) mi vocación literaria, cristalizada en toda una saga de diarios de adolescencia y juventud.
Ya en la universidad, me decanté por una carrera puramente científica, lo que dictaba la norma de la racionalidad.
Y por supuesto empezó mi declive intelectual y psicológico.
Cursé 5 años de Arquitectura Superior para abandonarlo en tercer curso.
Cursé primero de Arquitectura Técnica para abandonar nuevamente.
Actualmente he terminado algo, por increíble que parezca, un ciclo formativo de delineante.
Y ahora me siento mentalmente vieja a mis 31 años.
No sólo porque busque mi primer empleo digno a mi categoría profesional, sino por haber desperdiciado los mejores años de mi vida sacrificando mi vocación por un futuro prometedor en el sector de la arquitectura/construcción, que resulta ahora penosamente en crisis.
Mi alma ha vagado durante más tiempo del soportado por una muerte en vida; inútil y desaprovechada.
Más de la mitad de mi existencia he deseado otra vida para mí. Mas no he intentado cambiar el mundo. Ni siquiera he procurado cambiar mis propios pensamientos, sentimientos ni conductas. Hasta que, llegado el momento, demasiado tarde, exploto de dolor y mi rumbo rectifica por fuerza mayor.
artistasdelatierra.com

Conversación
Comentarios 6
el pasado es un recuerdo que no existe mas, el futuro es una construccion mental...lo único que existe es el presente; entonces preguntate tengo ganas ya de cambiar? ...tengo voluntad hoy de hacer tal cosa? si tus fibras no te responden tu realidad es otra.
hace lo que ames...o ama lo que haces.
Y SI CON TODO ESTO TE SIENTES FRUSTADA, TOMA TU MANO DALE UN BUEN GOLPE CON UN MARTILLO Y AUN ASI NO SIETEX NADA......... LA VERDAD AMIGA MIA HAXE RATO QUE ESTAS MUERTA Y NUNCA TE HAS DADO CUENTA............ ¡AMEN¡
Y SI CON TODO ESTO TE SIENTES FRUSTADA, TOMA TU MANO DALE UN BUEN GOLPE CON UN MARTILLO Y AUN ASI NO SIETEX NADA......... LA VERDAD AMIGA MIA HAXE RATO QUE ESTAS MUERTA Y NUNCA TE HAS DADO CUENTA............ ¡AMEN¡