Hermel Orozco nos sumerge en los rincones emocionales de nuestra mente.
<br>Sentada,desnuda,con la cabeza rendida,frustrada ante tantas subidas y bajadas llega al fin a ese último escalón,peldaño que se convierte en tobogan hacia la claridad.Su pensamiento y sentimientos de soledad interaccionan con la pasión,tensión del Rojo. Arquitectura psíquica.Espacios interiores que se enfrentan a un ojo VIGILANTE como si de un satélite se tratara.¿Será ese ojo vigilante alguna vez capaz de pintar lo que vigila?
<br>Salud os,Hermel!!
<br>Manuel Mata Gil
Últimos comentarios
La vida sobre ruedas.
<br>Tu siempre pedaleando.
<br>¿Quién Soporta el peso del rechazo?
<br>Cuando antes siempre estabas rodeado de niños.
<br>Cuando ya no te quieran,
<br>te amaré yo y haré una poesía,escultura contigo, amiga BICICLETA.
<br>¿Ruinas o rutinas?
<br>Una T ecla lo cambia T odo.
<br>Salud os,Carlos!!
<br>Manuel Mata Gil
Hola Mª Elena.Un rostro de mujer siempre fué, es y será, fuente de inspiración para para artistas.Pero antes de subirse por las ramas empezando a soltar elucubraciones estériles, tenemos que observar esta obra.A mi modesto parecer, está bien realizada técnicamente, buen dibujo,bien pintado con acrílico sobre papel y todo ello con los colores justos para conseguir una armonía cromatica perfecta.Podríamos decir que esto lo pueden conseguir los buenos pintores experimentados, ahora bien la genialidad de esta obra está, sin ninguna duda en la expresión de esta cara..Es una maravilla, creo que se merece mucho más que ser finalista de "Punto y aparte" en Córdoba.Este rostro refleja incertidumbre, cierto, pero también desafío, hostilidad y valor.Las piezas del rompecabezas de esta faz estan tan bien colocadas que, como dicen los franceses, podríamos decir, "CHAPEAU"
”PUDOR” <br />Título de entrada sugerente que muestra una reflexión sobre un estado anímico, simbolizado por una mujer que nos recibe en un primer plano, cubriéndose el rostro con sus brazos, tratando de impedirnos observar su identidad, pero al mismo tiempo nos hace pensar el porque su cuerpo aparece exhibido sin ningún tapujo. Sus senos rozagantes nos incitan al pecado y bajo ese manto de color rojizo, llegamos a entrever su sexo, que pareciera atormentarle mostrar libremente. <br />La perfección de su cuerpo, nos es más que el indicio adecuado para demostrarnos esta actitud, de rezago, como si quisiera prohibirnos entrar a su vida; obviamente los ojos son el espejo del alma, como el mismo Da vinci, alguna vez lo comentara, pero que se ve mermado por la actitud de sus brazos. <br />Los colores al fondo, simulando un cielo centellante apoyan con precisión la figura principal de la obra, dándole el sentido escénico necesario para sentir la presencia de esta tortuosa situación introspectiva que Milton Bernal, maneja con gran destreza en esta pieza, y en varias mas de sus obras, que aportan un gran sentido de sinceridad a su estilo simbolista. <br />
En esta fotografía, la bicicleta se cansó de recorrer caminos, se cobija como puede entre ruinas y con ella un trozo de horno que ya no cuece pan. Su cobijo son unos escombros de piedras y ladrillos de una vieja pared desnuda, que lleva a cuestas vivencias y sueños de otros tiempos. <br /><br />El espacio de Carlos Salvador, empieza citando una afirmación de Man Ray: “El arte no es fotografía”, lo que no dijo Man Ray, es si la fotografía es arte. El arte no es lo que se pinta o en este caso lo que se fotografía, sino, el mensaje que se quiere trasmitir. <br /><br />El contenido que nos muestra en su fotografía “bicicleta entre ruinas”, es como él dice, “una imagen perdida en el espacio de la indiferencia”, donde su aproximación o coqueteo con el arte está en el mensaje; la apreciación que se hace hoy de la fotografía ha variado mucho de su concepción primigenia. <br /><br />Precisamente, las vanguardias artísticas fueron posibilitadas por la aparición de la fotografía. La liberación de funciones que la fotografía trajo, permitió a la pintura tenerla como campo del pensamiento. No es casualidad que la primera muestra impresionista se hiciera en el estudio de Nadar, un fotógrafo. <br /><br />Análogamente, hoy es un momento interesante para la fotografía, de liberación del compromiso con la realidad, de relacionarla ontológicamente con el medio y no hablar sólo de lo que hay en ella. Difícil tarea, mientras las otras ramas del arte miren a la fotografía desde una visión decimonónica, como si fuera una pintura. Lo más importante debe suceder desde dentro, se debe generar pensamiento, postular el medio desde la experiencia del fotógrafo, desde una cuestión totalmente subjetiva donde el único punto asible sea la intuición, donde el espectador desde su propia experiencia pueda interactuar con la obra y hacer su propio viaje por ella entrando en un nivel de conciencia diferente, lo demás es irrelevante al arte. <br /><br />Es evidente que la imagen que se muestra, es obra de un fotógrafo que sabe bien lo que quiere trasmitir, que maneja con destreza los entresijos por donde navega la lente de su cámara. Yo, me quedo con las pinceladas del pensamiento del autor, “Hemos de entender esta muestra fotográfica de bicicletas como una sola obra, como un conjunto de almas solitarias, impregnadas de personalidad. Congeladas en el tiempo, cada una respira su propia historia”. <br /><br />Enhorabuena por perennizar existencias vacías, perdidas en la intemporalidad. <br />
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