Metha Morphe II
Artista
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Rafael Piedehierro Holguera
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Gustavo
Y a este respecto viene a confluir la evocación de una palabras de Víctor Serge en su libro "Los años sin perdón":
"Su poder no es el de expresar el sueño, sino el de lograr la síntesis de un sueño de edad de oro y una realidad depurada: de esta forma encuentra la maravilla de lo verdadero. Un rostro tiende a realizar un arquetipo dado por los milenios mismos que han refinado la cara humana. El rostro material condensa, al haberlo obtenido en una lucha con el espacio, las contusiones, las deformaciones, las taras, los trastornos del barro-carne, y todas las expresiones miserables quedan allí adheridas".
Pons-Tello vislumbra lo de su tortura y sufrimiento interior, lo que no es óbice para percibir su erosión exterior, su deformidad genética y existencial.
Por lo tanto, este busto es un símbolo de una destrucción, la destrucción que engendra una realidad particular elementalmente próxima a lo irreal.
Y volviendo, como colofón, a Víctor Serge, se trataría de una inmensa pesadilla auténtica.
Impresionante.
No hay nada que esperar. Sólo las consecuencias irrevocables de la metamorfosis. Así la como la crisálida revienta para dar paso a un ser de vida demasiado breve, la persona descompuesta, inacabada, se debate en su propia fragilidad, en su propio aspecto larvario que le conduce a un camino tortuoso y sin retorno.
El dolor esculpe la expresión con su cincel de bisturí quirúrgico. Disecciona la memoria, los momentos, las emociones y los convierte en pura distorsión facial. La boca, los ojos, devienen agujeros cósmicos, abismos insondables donde el alma se precipita hacia las más angostas profundidades. Sartre decía que “el infierno son los otros”. Rafael Piedehierro, en esta potente obra, parece afirmar que ese infierno late como un corazón de llamas en nuestro propio ego.
Morir abrasados por nosotros mismos y renacer periódicamente. Cumplir el ciclo: terminar para volver a empezar. Burlar las rutinas de la mirada y los convencionalismos. Romper los esquemas, aunque sean suaves y confortables como capullos de seda, y arriesgarse a asumir una nueva transformación, una de tantas, a la búsqueda de esa difícil identidad.
Sabemos la aspiración,finalidad del escultor.Quiere y encuentra la esencia del Barro ,en esta obra fundida en acero.Resultado de la investigación, expresando el sentimiento más puro y frio que sólo con el tacto se siente.El peso del dolor,la torsión del constante cambio.Metha Morphe II.
Todos sabemos como nos fundimos y mezclamos entre nuestros iguales en los primeros años de nuestra vida .
Proceso de socialización en el cual adquirimos vastos conocimientos que no llegamos en su totalidad a expresar pero integran y dan forma a nuestros pensamientos y conductas.
Rafael crea con sus manos la criatura del siglo XXI,una criatura nada sobrenatural,llamada hombre que tiene la capacidad para alterar su aspecto físico y ocultar su verdadera naturaleza.
Físicamente PERFECTO, debemos valorar la similitud de la escultura,rostro, con la de un ser humano .Piedehierro algún día nos mostrará el cuerpo,las manos o las dos terribles garras metálicas y su cabeza reflectante, en la que el espectador se debería ver reflejado como si de un espejo se tratara.
Se podría percibir el paso del tiempo,sentir el peso de la incertidumbre y el dolor de la pobreza, haciéndonos valorar el reflejo de nuestra propia muerte y envejecimiento.
Pero es dificil la aceptación de dichas verdades.
CONVERTIR en aspectos positivos lo que estéticamente puede ser el reflejo de una realidad psíquica,criatura monstruosa en la que el artista puede hacernos valorar para seguir contruyendo y ampliando un mundo emocional bastante analfabeto.
Atentamente
Manuel Mata
Esta criatura elegimos una apariencia que nos gusta y práctica para nuestros fines
. Se cuenta que, aquellos que se ven reflejados en el rostro de un metamorfo ven su propia muerte y envejecen hasta morir pero es muy rara la situación en la que una de estas criaturas decide asumir su verdadero aspecto. Normalmente eligen una apariencia que les guste y les resulte apropiada para sus fines y la suelen emplear como si de un alter-ego se tratara.
Estas criaturas son terriblemente astutas y su esencia está ligada a la magia de la ilusión. Sus facultades mágicas son terribles y su intelecto superior les permite anticiparse a los planes enemigos y desarrollar los propios con gran eficiencia y meticulosidad. Se sabe que algunos de estos seres han optado vivir en la Vigilia donde buscan ampliar su conocimiento acerca de la magia u otros campos prohibidos por la Inquisición o alejarse de posibles enemigos terrenales. Uno de ellos, el cuál se hace llamar Snithec, es siervo del Señor de las Pesadillas, Malekith.