Los recuerdos también son dolor, porque la memoria es dolorosa; y el corazón aun peor. Transcurrido el velo que se interpone entre la estructura de la mente que llora y el pensamiento que quiere olvidar, es fácil dejarse llevar al rincón más relegado de la habitación. Entonces sólo está en tus manos transportarlos y encauzarlos al rayo de luz que asoma por la ventana.A ese calor en donde mejor moran las remembranzas.A ese lienzo límpido donde más nos agradada contemplarlas impregnadas de su exilio.
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