Elberto tu pintura está hecha para contemplarla sin cansarte. Los pueblos los conviertes en cunas que adormecen y cantan para la contemplación, como la buena música. La rigídez que siempre llevan los paisajes urbanísticos la resuelves dando movimiento ondulante a las casas, unas van para allá, otras para acá. De tonos suaves sin estridencias invitan a la ensoñación. Elevas la pintura y eso hace que también adquiera un aire de vivir en un sueño o deseo.
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