esta es una obra que transmite, por la sencillez que has logrado con una insinuaciòn de gesto.
mi enhorabuena,i que tengas mucha suerte en esto del arte.
He de resaltar, apoyándome en esta obra: Horizonte 2, la sublime belleza existente en la simplicidad de las cosas; es inconcebible, por ejemplo, el preciosismo de un cristal de agua, casi es invisible, pero, es una joya de diseño; Es lo que me salta a la vista al ver tu acrílico, que simplicidad!... que belleza!... Felicitaciones. Te invito a visitar mi obra, aquí, en artistas de la tierra.com. Tus comentarios me serán de gran valor.
ME FASINA EL AMARILLO Y EL NEGRO TU OBRA ES MAS QUE GENIAL ES INSPIRADORA NO E PODIDO CREAR ALGO DONDE EL COLOR AMARILLO SEA EL PROTAGONISTA Y CON ESTO QUE NOS PERMITES OBSERVAR ME INSPIRAS Y MOTIVAS ME ENCANTA ENSERIO EL MANEJO DE LAS DOS TONALIDADES ME ES HASTA REVELADOR FELICIDADES
Ramón Castellano, nos enciende la bombilla de la Imaginación con su Obra Horizonte 2 con un gran mantel de cartón amarillo y nos da una perspectiva directa con luz propia en la que podemos considerarlo una mezcla entre la luz de color rojo y verde; el pigmento amarillo absorbe la luz azul. Por esa razón el cielo calla para que hable el gran protagonista metamorfoseado con montañas aplastadas y un sol configurando su medio arco por la timidez del atardecer. El mar amarillo es también una de las abstraciones en la que no conjugamos nuevamente nuestro concepto de horizonte primario como aquella línea que une el cielo y la tierra.
Ese Mar adquiere la función de espejo distorsionador de una realidad poética de la puesta del Sol.
Mi mente ha viajado a las imágenes atléticas de una gimnasta olímpica en la que la armonía de los movimientos permite dibujar formas escultóricas de torsión y equilibrio en curvatura.
Salud.
Manuel Mata Gil
Lo "menos" es más... esto es lo bueno de esta obra en la que supiste sintetizar en esta obra un ambiente de introspección, en el que nos adentramos sutilmente, suavemente, hacia nuestros ancestros, con sencillez, calidez. El espectador siente sumergirse allí donde está parte de él, que intenta salir del asombro, de la paz, es como si uno se volviera a sus inicios, y desde allí renaciera, o algo, nos estuviera rescatando, llevando al mundo real. Remite a animales, los hombres pertenecemos a este reino, es el rescate de uno mismo. Lo más importante: la sencillez, la capacidad de síntesis sin perder el clima, la reminiscencia de mundos calmos, donde nos refugiamos y emergemos. Muy buena tu obra. Felicitaciones!!!!
Esta obra nos remite al concepto de arte abstracto entendido éste como la pretensión de ser arte puro, absoluto, purificado de todo lo exterior. Es decir, siempre se le tuvo como una construcción introvertida que pretende una desobjetivación, una desaparición de las cosas, de los objetos tangibles, de los cuerpos. Maurice Denis decía que un cuadro, antes que un caballo de batalla, una mujer desnuda o cualquier anécdota, es esencialmente una superficie plana recubierta de colores dispuestos en un determinado orden, lo que se interpretó erróneamente como la consigna de este movimiento.
Pues bien, Pascal Rousseau afirma que el objetivo de la abstracción no será tanto la desaparición del objeto como la reivindicación de la autonomía radical obtenida por sus propios ingredientes plásticos, la línea y el color.
Pero ¿en qué se apoya para que esa plasmación conmueva la sensibilidad del que mira? Pues en experiencias de laboratorio que confirman la idea de que la reacción del individuo frente a las líneas y los colores es previsible, induciría a la conciencia a asociarlos con arquetipos emocionales.
También hay otra teoría, basada en una idea platónica y simbolista, según la cual el mundo real no es más que un reflejo ilusionista de una realidad superior más esencial, cuyos signos, secretos estarían inscritos en la superficie de las cosas como si fueran jeroglíficos que el pintor debería descifrar para darlos a entrever mejor.
Quizá todas esas aproximaciones sean válidas si bien lo cierto es que lo abstracto es fruto de un proceso de despojamiento de lo exterior, de un sistema de representación mimético hasta cierto punto, como resultado de la necesidad del hombre y del artista de ir al núcleo originario, de buscarlo, de penetrar en él después de muchos siglos concibiéndolo.
Por eso, como en este caso, se postula la intensificación a través de la vibración del color, se busca el brillo mediante la densidad material de la luz hasta crear una superficie incandescente que nos deslumbra, que embriaga el ojo, que nos transporta por rumbos caleidoscópicos, firmamentos de lavas trepidantes.
Sin embargo, después de un viaje de esta naturaleza y dentro de la ficción que supone este sistema de representación, nos queda la duda de su auténtica verosimilitud, si no es más que la cobertura adornada de un proyecto supuestamente engarzado con la esencia del hombre en su multidimensionalidad.
La luminosidad de esta obra me asombra y fascina, unicamente puedo felicitarte por el leguaje autónomo que transmite, a consecuencia de la fuerza del color utilizado.
mi enhorabuena,i que tengas mucha suerte en esto del arte.
josep pascual.
Martha santos desde Estocolmo.
Excelente tus obras.
FELICITACIONES!!!
god i love art....
Ese Mar adquiere la función de espejo distorsionador de una realidad poética de la puesta del Sol.
Mi mente ha viajado a las imágenes atléticas de una gimnasta olímpica en la que la armonía de los movimientos permite dibujar formas escultóricas de torsión y equilibrio en curvatura.
Salud.
Manuel Mata Gil
Una obra llena de matices que estaría infinitamente interpretando.
Pues bien, Pascal Rousseau afirma que el objetivo de la abstracción no será tanto la desaparición del objeto como la reivindicación de la autonomía radical obtenida por sus propios ingredientes plásticos, la línea y el color.
Pero ¿en qué se apoya para que esa plasmación conmueva la sensibilidad del que mira? Pues en experiencias de laboratorio que confirman la idea de que la reacción del individuo frente a las líneas y los colores es previsible, induciría a la conciencia a asociarlos con arquetipos emocionales.
También hay otra teoría, basada en una idea platónica y simbolista, según la cual el mundo real no es más que un reflejo ilusionista de una realidad superior más esencial, cuyos signos, secretos estarían inscritos en la superficie de las cosas como si fueran jeroglíficos que el pintor debería descifrar para darlos a entrever mejor.
Quizá todas esas aproximaciones sean válidas si bien lo cierto es que lo abstracto es fruto de un proceso de despojamiento de lo exterior, de un sistema de representación mimético hasta cierto punto, como resultado de la necesidad del hombre y del artista de ir al núcleo originario, de buscarlo, de penetrar en él después de muchos siglos concibiéndolo.
Por eso, como en este caso, se postula la intensificación a través de la vibración del color, se busca el brillo mediante la densidad material de la luz hasta crear una superficie incandescente que nos deslumbra, que embriaga el ojo, que nos transporta por rumbos caleidoscópicos, firmamentos de lavas trepidantes.
Sin embargo, después de un viaje de esta naturaleza y dentro de la ficción que supone este sistema de representación, nos queda la duda de su auténtica verosimilitud, si no es más que la cobertura adornada de un proyecto supuestamente engarzado con la esencia del hombre en su multidimensionalidad.