Goyo - 2007-03-29 00:00:00
Hay artistas que buscan sus señas de identidad a la hora de interpretarse a sí mismos plásticamente en un contexto determinado. Ellas son las que les permiten volcarse en una creatividad fluida que les explica, expresa e identifica.
En este caso y en otros muchos esa búsqueda se encuentra en los orígenes mítico-religiosos que envuelven su solar, aquél que desde su génesis les ha engendrado como hombres pertenecientes a una tierra en un momento histórico y cultural dado.
Este pintor bucea en esta tradición, se remonta a la civilización de la que parte su mundo actual y a ese acervo colectivo, para perfilar una obra plena de hallazgos, una estética que funde lo primitivo y lo contemporáneo, lo antiguo y lo actual.
Características como la abstracción, el esquematismo, el sentido orbamental, la potencia expresiva, conforman un trabajo visual que prende nuestra mirada, que nos obliga a no resistirnos ante la emoción de hallarnos en una dimensión cargada de color y signos que ensancha nuestra visión, que la cubre de una epifanía, que da sentido cierto a la historia de la pintura.
Y a este respecto me atrevo también a cita a otro pintor peruano, Rafael Huaman, que también cuelga su obra en esta página, cuyos trabajos muestran una misma similitud en las bases y ejes que configuran esta obra, sin que con ello también se perciban otras diferencias.