Helena - 2007-07-30 00:00:00
Esta imagen evoca tiempos primigenios, eras pasadas de magia, misticismo y ritos telúricos...Se pueden oler las raíces quemando en el fuego, se siente el lodo entre los dedos de los pies, el verdor de la selva húmeda, nocturna.
El color es fantástico, embriaga la mirada y los sentidos, sencillamente perfecto. Y el trazo vivo, salvaje y a la vez sensible, como captando fragmentos extraños en un cruce temporal, que aparecen súbitamente y se evaporan al momento...
Bellísima obra! Saludos,
Helena