25 AGO 2012 — 29 SEP 2012
UN ESPACIO INTERIOR PARA EL ARTE
Angostura - Antioquia · Colombia
Casa de la cultura y museo PORFIRIO BARBA- JACOB
EL MILAGRO DE SOÑAR
Descansando tuve un sueño. En el vi de nuevo mi infancia, una infancia rodeada de grandes milagros que de repente, dejan ver la vida misma que vagaba entre múltiples colores formando un espacio.
Entre esos milagros está el rio; En sus orillas vi crecer a los árboles poblando sus hojas de música silvestre, acompañados por el candor del aire que al rozar sus ramas trinan melodías naturales. Eso soy yo, me dije. Que, seguramente, nació aquí cuando yo era ese niño asombrado de estar en medio de tanta infinita belleza.
desde entonces en Angostura, donde lo dicho se cuenta o se inventa, que a fin de cuentas es lo mismo, porque la vida, como la pintura, es casi siempre un contrapunto de la realidad que vivimos y de lo que somos, una operación mágica que nos permite vivir otra vida y ser distintos de lo que parecemos.
Todo parece y no parece en este juego de las curiosidades y de los milagros. Verme como un niño en mi tierra es un milagro, pero también una curiosidad, porque si no nos buscamos, primero en uno y después en el otro, ¿Qué diablos hacemos aquí sentados?.
Como mi sueño es casi real, sólo confío y admiro a los animales, porque me dan la esperanza de que algún día seré mágico e invencible entre los campos, donde la vida es una historia contada por las sombras y las obras de arte que les hago y que luego divagan por estas calles empedradas, que para muchos poco importan.
Para mí entre cada piedra, de la plaza, está también su belleza escondida con un toque de felicidad. Si las contemplamos detalladamente son también obras infinitas de la humanidad.
Descansando tuve un sueño. En el vi de nuevo mi infancia, una infancia rodeada de grandes milagros que de repente, dejan ver la vida misma que vagaba entre múltiples colores formando un espacio.
Entre esos milagros está el rio; En sus orillas vi crecer a los árboles poblando sus hojas de música silvestre, acompañados por el candor del aire que al rozar sus ramas trinan melodías naturales. Eso soy yo, me dije. Que, seguramente, nació aquí cuando yo era ese niño asombrado de estar en medio de tanta infinita belleza.
desde entonces en Angostura, donde lo dicho se cuenta o se inventa, que a fin de cuentas es lo mismo, porque la vida, como la pintura, es casi siempre un contrapunto de la realidad que vivimos y de lo que somos, una operación mágica que nos permite vivir otra vida y ser distintos de lo que parecemos.
Todo parece y no parece en este juego de las curiosidades y de los milagros. Verme como un niño en mi tierra es un milagro, pero también una curiosidad, porque si no nos buscamos, primero en uno y después en el otro, ¿Qué diablos hacemos aquí sentados?.
Como mi sueño es casi real, sólo confío y admiro a los animales, porque me dan la esperanza de que algún día seré mágico e invencible entre los campos, donde la vida es una historia contada por las sombras y las obras de arte que les hago y que luego divagan por estas calles empedradas, que para muchos poco importan.
Para mí entre cada piedra, de la plaza, está también su belleza escondida con un toque de felicidad. Si las contemplamos detalladamente son también obras infinitas de la humanidad.
artistasdelatierra.com
