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Yarime y el León. By: Diana Serna
YARIME Y EL LEÓN.
Por: Diana Serna
Mes del Artista
A principios de 2023 fui felizmente invitada a Bogotá por mi amiga la escritora Cristina
Díaz, -abogada, defensora de derechos humanos, impulsora de los derechos de las
comunidades indígenas y afrodescendientes, docente y capacitadora en temas de tierras y
derecho- al lanzamiento de uno de sus libros, escrito a cuatro manos con su amiga y socia
Ada Lopez -escritora, contadora pública, defensora de los derechos de las mujeres y la
niñez-.
Lo anterior, en conjunto con una parte excelentemente curada de la obra pictórica de
una artista visual, arquitecta y escritora, para mí desconocida, llamada Yarime Lobo Baute,
quien había sido nombrada Premio Cafam a la Mujer Cesar 2022 y además había aportado veinte (20) de sus hermosas creaciones al libro “Concentración de tierras en Colombia: Una radiografía rural”, - que luego llegaría a manos del Papa Francisco como un muy especial regalo-.
De por sí, la invitación de Cristina me emocionaba, por ser el lanzamiento de un libro
tan ligado a lo gráfico y lo poético. Esto sería en el marco de Mujer Cafam 2023.
El escenario iba a ser precisamente ese: la sala de exposiciones Cafam y la muestra se llamaba “La Creciente”.
Sabía que iba a ver algo especial, pero no esperaba encontrar la explosión de color,
sensaciones, emoción y belleza plasmada en Cincuenta (50) pinturas que eran un viaje total.
Dichosa recorrí la sala y encontré mil maravillas que se quedaron grabadas en mi memoria. Pero lo que más me enamoró y no pude superar fue una obra titulada “El felino de los valles de Upar”. Como amante de los gatos, ese león cautivó mi corazón. Todo en aquella pintura me conmovió.
A la izquierda, los agricultores sin cuyo esfuerzo no tendríamos nada sobre la
mesa, a la derecha la sirena y la tierra en rojo sangre, al centro el río que lava todo lo que
toca y es la savia del agro, al fondo la luna y reinando sobre todo aquello, el gran gato verde.
Sabía que quien hubiera creado aquel portento de colores, tenía que ser una mujer muy particular, y no me equivoqué. Cuando conoces a Yarime Lobo, te parece tener en frente a una princesa guajira. Su porte y convicción al hablar son encantadores. Y su increíble talento, que podría llenar a cualquiera de arrogancia, con ella hace todo lo contrario.
Ella quiere contar generosamente sus historias. Sus por qués. Sus razones. Quiere compartir sin ningún egoísmo a su familia, que acudió a la cita de su exposición.
Y aparte es una mujer dicharachera y cantora. Y aparte constructora de tejido cultural con sus mosaicos que son cosas verdaderamente majestuosas.
Puedo claramente afirmar sin temor a equivocarme que su autorretrato es una de sus obras, titulada “La Yaririsa”, una paráfrasis de la Gioconda de Leonardo Da Vinci.
Me siento honrada de conocerla y de tener un pedacito de su corazón. Ella se quedó
guardada en el mío, hasta que el tiempo se acabe.
Por: Diana Serna
Mes del Artista
A principios de 2023 fui felizmente invitada a Bogotá por mi amiga la escritora Cristina
Díaz, -abogada, defensora de derechos humanos, impulsora de los derechos de las
comunidades indígenas y afrodescendientes, docente y capacitadora en temas de tierras y
derecho- al lanzamiento de uno de sus libros, escrito a cuatro manos con su amiga y socia
Ada Lopez -escritora, contadora pública, defensora de los derechos de las mujeres y la
niñez-.
Lo anterior, en conjunto con una parte excelentemente curada de la obra pictórica de
una artista visual, arquitecta y escritora, para mí desconocida, llamada Yarime Lobo Baute,
quien había sido nombrada Premio Cafam a la Mujer Cesar 2022 y además había aportado veinte (20) de sus hermosas creaciones al libro “Concentración de tierras en Colombia: Una radiografía rural”, - que luego llegaría a manos del Papa Francisco como un muy especial regalo-.
De por sí, la invitación de Cristina me emocionaba, por ser el lanzamiento de un libro
tan ligado a lo gráfico y lo poético. Esto sería en el marco de Mujer Cafam 2023.
El escenario iba a ser precisamente ese: la sala de exposiciones Cafam y la muestra se llamaba “La Creciente”.
Sabía que iba a ver algo especial, pero no esperaba encontrar la explosión de color,
sensaciones, emoción y belleza plasmada en Cincuenta (50) pinturas que eran un viaje total.
Dichosa recorrí la sala y encontré mil maravillas que se quedaron grabadas en mi memoria. Pero lo que más me enamoró y no pude superar fue una obra titulada “El felino de los valles de Upar”. Como amante de los gatos, ese león cautivó mi corazón. Todo en aquella pintura me conmovió.
A la izquierda, los agricultores sin cuyo esfuerzo no tendríamos nada sobre la
mesa, a la derecha la sirena y la tierra en rojo sangre, al centro el río que lava todo lo que
toca y es la savia del agro, al fondo la luna y reinando sobre todo aquello, el gran gato verde.
Sabía que quien hubiera creado aquel portento de colores, tenía que ser una mujer muy particular, y no me equivoqué. Cuando conoces a Yarime Lobo, te parece tener en frente a una princesa guajira. Su porte y convicción al hablar son encantadores. Y su increíble talento, que podría llenar a cualquiera de arrogancia, con ella hace todo lo contrario.
Ella quiere contar generosamente sus historias. Sus por qués. Sus razones. Quiere compartir sin ningún egoísmo a su familia, que acudió a la cita de su exposición.
Y aparte es una mujer dicharachera y cantora. Y aparte constructora de tejido cultural con sus mosaicos que son cosas verdaderamente majestuosas.
Puedo claramente afirmar sin temor a equivocarme que su autorretrato es una de sus obras, titulada “La Yaririsa”, una paráfrasis de la Gioconda de Leonardo Da Vinci.
Me siento honrada de conocerla y de tener un pedacito de su corazón. Ella se quedó
guardada en el mío, hasta que el tiempo se acabe.
artistasdelatierra.com

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