Comentario realizado por:
IORDANOFF Pintura abstracta - Cuadro abstracto y dibujo
- 2006-11-11 00:00:00
Título obra:
SOLITARIO
- MONIKA GRYGIER FARRES
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Miradas, palabras y opiniones que enriquecen el arte.
Una tupida floresta invade todo el espacio del lienzo. Esa lava incandescente nos plantea la condición de la naturaleza hasta que ella misma va dibujando un ser que trata de nacer de ella misma, trata de señalarnos que está hecha de la propia materia con la que está engendrado el cosmos.<br /><br />Al mismo tiempo el autor nos quiere dejar esta obra como una huella fosilizada del pasado, del ser que tuvo vida y ya es una sombra. Deja constancia de esa belleza a través de ese intenso grafismo que como nervios y venas pululan por un cuerpo casi evanescente.<br /><br />Con ello podría decirse que trata de ser una poesía barroca del cuerpo y el tiempo, de ese tejido que se enhebra como una sustancia fatal, que no hay poder que pueda desenmarañarla, liberarla.<br /><br />Es poesía y melodía pictórica, de la cual vemos, leemos y hasta oímos.
En este lienzo hombre e instrumento musical son objeto de una metamorfosis, en la que una cabeza pierde su condición humana para convertirse en el ojo ferozmente divino de la música.<br />El pintor ha dejado que la composición y el espacio impongan sus reglas, se ha visto dominado por la visión de esa transmutación cuya crueldad no deja de asombrarnos hasta que llegamos al convencimiento de que se produce porque la música no se oye, de que este ser es incapaz de crearla, sólo quiere destruirla.<br />Y esa incomunicación e impotencia la sustituye por su transformación en un ojo que nos quiere arrancar un aullido de angustia.<br /><br />El color blanco de fondo revela el espacio de la nada del cual surge el negro de la muerte y el rojo de la sangre. El instrumento no tiene ni siquiera cuerdas porque no las necesita, tampoco el rito ancestral del fin.<br /><br />Este pintor, de gran sensibilidad y sensualidad, practica un abierto mestizaje, el que viene de la exaltación de la vida al desmadejamiento de la muerte, de la risa a la incomunicación, del diálogo a la destrucción. <br />Es un pintor de seres, de criaturas, con los que construye alegorías y símbolos, con los que pinta sus propios fantasmas. <br /><br />
Cesar nos muestra en esta obra como el título ayuda a comprender lo que quiere expresar el autor. El descanso con los brazos en alto y apoyados en la cabeza. Expresión de placer y mirada perdida. Agarra fuerte con la tercera mano la cervecita y la cuarta mano el pitillo. Refuerza todo ello por el encuadre casi en círculo que obliga al observador que no se desvie del asunto principal. Buena composición y técnica. Moderniza la obra con cuadrículas, cortes y duplicidades. Sin embargo, el color rojo no ayuda a la tranquilidad y placer. Aunque es un tono de la noche quizá le hubiese ido mejor un tono de evasión. El título tiene mucha gracia.
El pintor titula a esta tela "Tres Gracias con Diamante" pero también podría ser la representación de "La Verdad, la Justicia y la Ley", esa trilogía de la época histórica de finales del siglo XIX, ya retratada por Klimt.<br /><br />Su gestualidad y estilización registra la ambiguedad de su propia simbología, la que encarna esos tres principios; luces y sombras que se traslucen a través de esos rostros máscaras sin llegar a un tremendismo falso. Esfinges que parecen establecer la prioridad de la justicia sobre la ley y la verdad. <br /><br />El argamiento de los cuellos hasta constituir lo que podríamos denominar como mujeres jirafa, constituye el volumen del cuerpo entero, lo proyecta así, en vertical, para dar sentido a esa alegoría. Y lleva a cabo lo que decía Ingres, el cuello de una mujer no tiene por que tener fin. <br /><br />Humberto es un pintor muy alegórico, que ha bebido en las fuentes de las grandes obras de finales del XIX y principos del XX, y que, en su trabajo, ha seguido un rumbo de asimilación con las grandes figuras plásticas cubanas del siglo XX.<br /> <br />Simbología, misterio, sensualidad y erotismo se dan cita en él, en sus estudios del cuerpo humano, de sus rostros, de esa figuración que abarca desde lo individual hasta lo múltiple.<br /><br />Una auténtica gozada.<br /><br />
Hay un famoso cuadro de Vincent Van Gogh, "La Iglesia de Auvers-sur-Oise, vista del presbiterio" (1890), que parece como si hubiera servido de inspiración de alguna manera para la génesis de este lienzo. <br /><br />Pero en lo que en el pintor holandés es un contraste de colores y pinceladas nerviosas que destacan la expresión de un paisaje torturado, casi imposible en su realidad, en López Ferrer cobra una dimensión flotante, onírica, que fluye en un espacio ficticio, plano en su discurrir.<br /><br />Y en ambas telas un único personaje, como si fuese un caminante que estuviese soñando en un lugar y tiempo infinitos.<br /><br />El color, en ambos casos, amalgama una densa sensación, la que trasciende de unas imágenes que nos envuelven y nos conmocionan, Van Goh por su desesperanza, López Ferrer por su mundo de fantasía.
<br> Creo que tu obra es el fiel reflejo de tu mundo interior y al mismo tiempo el de todas las mujeres. Por eso me parece que tu arte es intemporal, como ha de ser el buen arte. Tus personajes, inmersos en la ensoñación, dicen más de lo que muestran y, si eres mujer, enseguida te sientes identificados con ellos. Enhorabuena Mercedes. Concretamente esta obra me parece bellísima por la extensa y delicada paleta de violetas que has utilizado.
Un gran ejercicio de sinceridad y valentía.Carlos se observa, se analiza y se deforma, como hace con todos sus personajes. Se transforma entonces, traspasando el papel, y se muestra ante nosotros, vulnerable a las críticas y los juicios.
<br>Un autorretrato muy sincero, muy personal y muy, muy logrado. Enhorabuena.
¿Este cuadro es una alegoría sobre la libertad? Columnas que pueden ser barrotes, el rostro de la mujer es una máscara que simula su angustia y después la simbología de opciones: vivienda y balsa.<br /><br />La fuerte intensidad cromática fuerza la expresividad de la idea plasmada, cuadricula entre claridad y negrura la existencia de un personaje enclaustrado, enrejado, aunque no tenga un entorno concreto. <br /><br />Aborda una temática que está presente en la propia naturaleza de esa geografía de luz y sombras, de exaltaciones y derrotas. Y surge de repente, casi como si lo estuviésemos viendo desde una penumbra, con la modesta intención de alumbrarnos. <br /><br /><br />La luz desea exponer una escena en que el ser está desprotegido aunque se cubra con una máscara, y nos está pidiendo su liberación. La plasticidad de la imagen ahonda en esta fulgurante representación. Si nos llega ese impacto es que lo ha logrado.
En esta obra la autora parece representar una escena de género, entendida como tal, aquella que representa la vida normal de la vida de la gente, en este caso de una mujer y su hijo “masuo”. <br />El color es naturalmente uno de los aspectos más interesantes en esta pintura; a través de ellos, la artista nos hace llegar el espíritu de su obra. La utilización de colores cálidos, como los tonos rojos, son propios de cuadros en que se quiere resaltar la importancia de los sentidos. <br />La autora parece buscar una lógica mediante la colocación de los elementos en el lienzo, los cuales, han sido distribuidos como si formasen una figura geométrica triangular. <br />El fondo azul contrasta con la mujer y con el niño situados en el eje de la composición <br />El resultado es similar a una instantánea fotográfica en la que el pintor ha sabido encontrar el encuadre y la luz adecuada. <br />
El autor planifica su pintura como unas figuras o representaciones de las circunstancias del mundo. Parece querer representar una realidad distinta, en un plano diferente que sustituye al original. <br />En esta obra se pueden ver reflejadas unas imágenes que representa la realidad de un modo distinto, de un mundo de sufrimiento, como si se tratase de una maqueta o una proposición. <br />En cuanto a la forma de representación de las figuras, se puede decir que expresan o reflejar distintos aspectos, te tal forma, que se ve una estrecha relación entre: imagen, lenguaje y el pensamiento
Una línea diagonal configura el equilibrio de esta representación. Es en el eje donde se centra y se despliega la aparición de la duda.<br /><br />En los ojos se produce la confrontación de lo horizontal con lo oblicuo, fijando con ello la retina del espectador hacia ese momento de contacto de hondo calado emocional.<br /><br /><br />La esquina derecha queda en blanco, como una nube algodonosa que alienta un drama entre dos criaturas de las que se nos da sabiamente su naturaleza. <br /><br />No hay carne, sólo espíritu. En nuestra mirada queda reflejada la esencia de un sentimiento, la expresividad de una imagen que se proyecta en nuestro cerebro, que nos intranquiliza. Y nos vamos con ella porque nos ha dejado una huella.<br /><br />Fantástico lienzo en que su geometría nos depara una soberbia caligrafía del alma.
Una bella abstraccion de la naturaleza, los peces un mundo de silencio,encima un arbol que emerge potente y arrogante, las palomas dan la paz necesaria para la vida y la armonia,su color me remonta a otro sistema planetario:La tierra necesita de esa paz, de esa armonia y de esa potente fuerza para ahunar voluntades.Bella obra, mis respetos para un creador tan audaz.
Humberto, tu pintura me conmueve...aprecio en ellas una sensibilidad especial, una admiración hacia la figura femenina...mujeres que llevamos dentro, un universo paralelo de magia que nos invita a entrar, sentir y contemplar. los colores y las coomposiciones son extraordinarios. Felicidades, sigue así!
El autor parece pretender que la obra goce de una carencia de movimiento y de luz, dado que encaminar sus esfuerzos hacia la representación de ideas y de sensaciones, utilizando una técnica muy trabajada . Su obra se decanta hacia las fantasías, la intimidad y la subjetividad exaltada. <br />Como final podría añadir que en esta obra se aprecia una clara reivindicación hacia una búsqueda de la verdad, de una verdad universal <br />
A un gran pintor siempre le supone un reto tomar las obras que ya son casi una leyenda y transformarlas en un intento por dejar que la tradición continúe.<br /><br />Bañistas como éstas ya estaban en el renacimiento y después en el barroco. Pero quizás la más famosas sean las de Cezanne y Matisse sin olvidar a Picasso.<br /><br />Este pintor, a través de este obra, vuelve a recrearlas, a imprimirles su sello, a dotarlas de otra aura pero sin perder su significado histórico.<br /><br />El resultado es sobresaliente, acentúa la monumentalidad, los volúmenes, recarga la expresividad y diluye la tonalidad, hasta constituir casi un fresco. Pero no hay alegría de vivir sino tristeza, o eso percibo yo. Ya no es cántico a la vida sino la ceremonia meláncolica de un baño que las haga vivir.<br /><br />Enhorabuena.