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Artista MARIANO MONTOYA MONTOYA


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Usuario: MONTOYA
País: España
Miembro desde:
2007-09-19
Web personal

MARIANO MONTOYA MONTOYA

Fauno

LA SORTIJA

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FUMADORES DE OPIO

CARNAVAL VENECIANO

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LA DENSIDAD DE LA ESPERA

Odalisca

CORTEJO CARNAVAL

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DONCELLA Y SATIRO

Comentario realizado por: jose antonio ESTEBAN - 2009-05-15 00:00:00
Título obra: DONCELLA Y SATIRO - MONTOYA

No solo me quito el sombrero Mariano, dejo ahí la reverencia y que mas decir tras ver que tienes relato crítico de unos de los pioneros en ese ámbito.
Excelente y maquiavélica obra.
He visitado otras tuyas y desde luego luego seguiré marcando atributois porque lo merecen.
Un abrazomuy fuerte ¡Genio!
Comentario realizado por: JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARA - 2008-06-03 00:00:00
Título obra: LA SORTIJA - MONTOYA

“La sortija”, título sugerente que recoge lo anecdótico del detalle para equilibrar el protagonismo de la escena que grandilocuente se impone en la composición de esta gran obra.

Una sortija y una escena de lo más enigmática, donde una bella mujer pelirroja, acostada, semidesnuda, indiferente y junto a ella, un galán seductor disfrazado de Pierrot, enfundado en un gorro rojo con cuernecillos de diablillo embaucador, ofreciendo a la dama una tentadora sortija que lleva encastada un hermoso brillante; cerca expectante, una doncella de espaldas, de negra cabellera, deja traslucir las líneas de su cuerpo a través de su vestido, donde la mancha, generosa se vuelve transparente insinuando su sinuosa anatomía.

Mariano Montoya, en planos superiores nos deja un realismo minucioso y preciosista, donde impecable impera el detalle, y en la parte inferior de la composición, resalta un neoimpresionismo casi abstracto por su desenfado, casi grotesco por su generoso empaste, donde el imperio de la mancha es de resaltar; donde seducida su impronta por el óleo, ésta genera el caos preciso para que revoltoso el color le lleve a hilar la idea, lo que le imprime fuerza a la obra dotándola de carácter y personalidad.

Combina al mismo tiempo, un realismo depurado y una densidad matérica que insinúa transparentes veladuras abstraídas, revestidas en la mancha que diluye el ornamento en planos inferiores de la composición haciendo que la mimesis se pierda silenciosa difuminando las líneas en un maremágnum de un óleo generoso que se revela en su tránsito hacía lo excelso de la creación; un matiz estético que el pintor encara como respuesta al reclamo de la idea y versatilidad de la obra.

En esta obra, Mariano Montoya que nos seduce con un realismo que se impone, se propone ir mas allá de donde terminan los limites geográficos del dibujo, mas allá de donde termina la forma y su belleza formal, particularidad que se observa en la composición, donde la forma se desdibuja y se emborrona cada vez que el trazo huye hacia los márgenes inferiores del lienzo.

Excelente interpretación pictórica.


Comentario realizado por: JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARA - 2008-01-19 00:00:00
Título obra: FUMADORES DE OPIO - MONTOYA

“Fumadores de opio”, dos personajes con vestimenta de carnaval se toman un instante, la dama ataviada con ligeras transparencias y perlas en un ajuar de fantasía, nos deja ver su desnudez mientras nos atisba con la mirada; el otro personaje con antifaz arabesco y con la pipa humeante en la mano, se aferra a la pandereta para que siga la fiesta, mientras atestiguando la escena, reposa en silencio la guitarra los ecos del carnaval.

Montoya, nos regala para la contemplación esta magnífica obra, donde al dibujo preciso y escrupuloso, le sucede la competente aplicación del color, que resuelve limpiamente con un conciente y depurado realismo, donde el lirismo y la fantasía que el autor personaliza, son el duende que nos induce a fantasear ante tanta belleza.

Su pincel discurre sin remilgos por la técnica, que aunada a su audaz impulso creador, le llevan a configurar una recreación fundada en la sinceridad de su actitud mimética y en la complejidad que conlleva su búsqueda en un cara a cara con el arte, objetivado en la representación de una realidad que adquiere vida en el lienzo, proyectando una íntima comunicación entre su talento y el espíritu de la obra.

La búsqueda de la perfección de la línea y el equilibrio estético, encuentran en la forma la idea con actitud de sincera tenacidad, que emana del emparentamiento de la línea y el color  logrado por el pintor, que guiado por la inspiración pertinaz de explorador incansable de lo bello, se aúpa a un estilo muy personal, alcanzado no como hallazgo fortuito, sino como elaboración conciente y responsable; una precisa interpretación de la realidad, su realidad, un sentimiento creador y una impronta singular.

El realismo que Montoya practica, no se detiene en la mera aspiración imitativa de los objetos, labor que realiza sabiamente, sino, en la interrelación de los elementos que componen la unidad de la composición, captados con mano diestra de experiencia madura, que resalta la línea sin defecto y doma a la forma sometiéndola, para dejarla volar con precisión y armonía en la rebelde intensidad de los pigmentos.

La obra de Mariano Montoya está provista de una solvencia artística prodigiosa, todo un portento de talento al servicio de una depurada técnica.
Comentario realizado por: Blanca Amelia Gabaldón Venegas - 2007-11-04 00:00:00
Título obra: Odalisca - MONTOYA

Que belleza, maestría genial en todo sentido, contraste increíble texturas buenismas. EXCELENTE.
Comentario realizado por: JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARA - 2007-11-02 00:00:00
Título obra: Odalisca - MONTOYA

La obra “Odalisca” de Mariano Montoya, nos remite necesariamente a recordar que su origen viene del turco odalisk: “mujer preferida del harén del sultán”. Ya en 1814, Dominique Ingres pintó el cuadro “La gran odalisca” cuadro que se conserva en el Museo Louvre de París.

Montoya, recrea a una mujer joven, con cabellera rubia, larga, muy larga y unos hermosos ojos color caramelo, con brillo, que radiante mira a los ojos, envuelta tímidamente en seda, ataviada con un velo de tul transparente, dejando sus ojos al descubierto. Tul que en su caída deja ver unos pechos tersos, desafiantes, con la frescura de la juventud. Circunda su cabeza una diadema de monedas de oro, a juego con el cinturón que distrae la mirada de la desnudez, para acompasar la trepidación de los muslos y la sutileza del erotismo en su danza oriental.

La composición se completa con unos personajes árabes al fondo, en un gran salón que se pierde, mientras ella delante de unas columnas del palacio que le sirve de escenario, nos transporta mentalmente a Estambul donde los colores ocres y malvas, bañados en oro, nos regalan sus virtudes, para que las sedas y transparencias dejen traslucir esta belleza de obra en forma de mujer. Una mujer de vientre danzarín. Una odalisca.

Mariano Montoya, retrata lo esencial en la recreación de la figura humana, trasmitiendo su humana condición y carácter, dejando que la realidad alcance su exacta dimensión plástica, un realismo categórico, ostensiblemente predominante en la técnica y su dominio, para que el color en su justa medida nos lleve a la exaltación de la belleza.

El óleo aplicado con la sutilidad de su pincel diestro, nos deja la huella de la realidad en la limpieza de las imágenes que se traslucen con transparencia arrobadora, mientras discretos empastes en la seda blanca sugieren la visión de lo real, que se acentúa cuando resalta la imagen principal, el bello rostro femenino y su pulcro atavío

Montoya, es un artista con espíritu vigilante de la perfección formal en su búsqueda de la belleza, se mantiene imperturbable en su línea realista, deslumbrante por la fidelidad de la mimesis, y seductora por la excelencia de su tratamiento técnico.


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