María Izquierdo: la hormiga que pintó su propio cielo. By: Yarime Lobo Baute
26 de Diciembre del 2025 a las 12:09:17 0 Leído (6)
María Izquierdo no fue musa de nadie, queridos míos.
Fue pincel en mano, fuego en el alma, cuando a las mujeres les tocaba ser sombra, silencio o adorno olvidado.
No solo pintó: reclamó su espacio como un río indomable, y al negárselo, lo denunció con nombres y apellidos, sin temor al eco en los palacios del poder.
Primera mexicana en exponer sola en Estados Unidos, mientras Rivera y Siqueiros acaparaban muros y gloria.
Ella susurraba firme: “Es un crimen que elefantes aplasten hormigas”.
Desde mi Caribe colorido, comprendo esa furia: los pequeños, los íntimos, merecen alas propias.
La llamaron ingenua, decorativa, menor.
Mas sus telas hieren en silencio, como vallenato nostálgico: niñas eternas, altares domésticos, mujeres presas entre barro y destino.
Lo que los muralistas ignoraban —lo femenino, lo cotidiano— ella lo alzó en símbolos mágicos del alma mexicana.
En 1948, un derrame la paralizó a medias.
Dijeron: nunca más pintarás.
Volvió con la izquierda, con rabia renovada, renaciendo como nosotras de las cenizas, tejiendo luz en la oscuridad.
Murió a los 53, marginada por no doblegarse.
Hoy su obra grita íntima y feroz.
No pidió permiso. Pintó con cuerpo, orgullo y dolor transformado en belleza.
Su pregunta nos late: ¿cuántas veces resurge una mujer de sus ruinas, sin dejar de ser artista?
En este Macondo de mujeres fuertes, María es luz eterna.