Últimos comentarios
“Teoría de juego”, obra de gran impacto visual, expresionismo con cierta dosis de onirísmo para capturar lo irónico de la suerte. <br /><br />Frente a frente, cara y cruz, las dos caras de la misma moneda, un personaje obeso, grotesco, fumando, mostrándose ganador, retratando la opulencia, con varias cartas en la mano, y enfrente, un personaje con la piel pegada a los huesos, dibujando sus costillas, famélico, cadavérico, llevando a cuestas la raquítica expresión de su cuerpo, jugándose su ultima carta, la que le queda, con la sombra de la derrota en sus narices. <br /><br />De fondo la oscuridad coloreando la enigmática noche, y sobre los personajes, una lámpara que ilumina el desenlace de la escena, humo de cigarro y alcohol en una partida de póker, donde al perdedor, totalmente desnudo, se rinde e inclina la cabeza descubriendo su última carta, se le agotaron todas sus posibilidades, y como manda la jerga del juego, ya no tiene ningún “as bajo la manga”, ni si quiera tiene tiempo ni oportunidad de hacer su último “farol” para poder llevar a engaño a su contrincante. <br /><br />En esta obra, el pintor pareciera reflejar ese universo donde muchas veces los estados introspectivos se enfrentan, dos momentos que se polarizan, dos extremos de la vida, ganador y perdedor en plena teoría de juego. <br /><br />En la teoría del juego unos ganan y otros pierden, el juego se tropieza con la gloria y el infortunio en una misma partida, el juego arrastra a la suerte a depender de una carta, victoria y derrota, todo o nada. <br /><br />Jesús Vázquez, en esta obra recoge con acierto el desenlace del juego de la vida misma, dotándola de una atmósfera lúdica en un marco lúgubre de colorido y de un marcado aire expresivo en la representación de la teoría de juego. <br /><br />Excelente interpretación de esta hermosa obra. <br />
La técnica digital, gracias a su inmediatez de recursos, permite explorar la propia imaginación a través de formas y soluciones imprevistas. El azar, el momento anímico, los mapas de bits encontrados por la sensibilidad, juegan a favor de un mundo onírico y fantasioso, donde la abstracción no es extraña.
<br>
<br>Blanca Amelia Gabaldón Benegas aborda este ejercicio digital con energía. Sabe experimentar y buscar aquello que no se puede ver a simple vista. Lo insólito, lo extraño, aparecen en cada sucesión de movimientos, en cada giro de las formas y los contrastes cromáticos.
<br>
<br>Creación que nos conduce a una realidad paralela, un mundo poblado de imágenes sorprendentes y de emociones por descubrir.
¿Quien es la pelirroja que siempre pintas? ¿eres tu? tengo una hija pelirroja, que aunque tiene los ojos marrones me recuerda mucho a tus pinturas.
<br>
<br>No se si a ti te pasa, a mi me dicen que me pinto a mi misma en todas las obras, yo no soy consciente de ello y también me ha ocurrido que he pintado a alguna mujer y luego he conocido o visto esa cara real.
artistasdelatierra.com