Pons-Tello nos ha ofrecido un comentario perfecto para ilustrar una obra de tal dimensión, que no requiere etiquetas sino una nueva forma de ver y significar a tal creación en el marco de un espacio y tiempo concretos.<br /><br />Y a este respecto viene a confluir la evocación de una palabras de Víctor Serge en su libro "Los años sin perdón":<br /><br />"Su poder no es el de expresar el sueño, sino el de lograr la síntesis de un sueño de edad de oro y una realidad depurada: de esta forma encuentra la maravilla de lo verdadero. Un rostro tiende a realizar un arquetipo dado por los milenios mismos que han refinado la cara humana. El rostro material condensa, al haberlo obtenido en una lucha con el espacio, las contusiones, las deformaciones, las taras, los trastornos del barro-carne, y todas las expresiones miserables quedan allí adheridas".<br /><br />Pons-Tello vislumbra lo de su tortura y sufrimiento interior, lo que no es óbice para percibir su erosión exterior, su deformidad genética y existencial. <br /><br />Por lo tanto, este busto es un símbolo de una destrucción, la destrucción que engendra una realidad particular elementalmente próxima a lo irreal.<br /><br />Y volviendo, como colofón, a Víctor Serge, se trataría de una inmensa pesadilla auténtica.<br /><br />Impresionante.
Últimos comentarios
El cuerpo ya no es el templo del yo estable, sino el lugar donde se originan las mayores transformaciones. No hay control sobre los acontecimientos. La identidad, en evolución constante, queda cuestionada ante el sufrimiento del cambio cruel y la constatación de un destino efímero. El rostro regresa a esa animalidad de la que quizás nunca debió salir. La cabeza es un amasijo de ideas, un grito mudo de terror y de esperanza incierta.
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<br>No hay nada que esperar. Sólo las consecuencias irrevocables de la metamorfosis. Así la como la crisálida revienta para dar paso a un ser de vida demasiado breve, la persona descompuesta, inacabada, se debate en su propia fragilidad, en su propio aspecto larvario que le conduce a un camino tortuoso y sin retorno.
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<br>El dolor esculpe la expresión con su cincel de bisturí quirúrgico. Disecciona la memoria, los momentos, las emociones y los convierte en pura distorsión facial. La boca, los ojos, devienen agujeros cósmicos, abismos insondables donde el alma se precipita hacia las más angostas profundidades. Sartre decía que “el infierno son los otros”. Rafael Piedehierro, en esta potente obra, parece afirmar que ese infierno late como un corazón de llamas en nuestro propio ego.
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<br>Morir abrasados por nosotros mismos y renacer periódicamente. Cumplir el ciclo: terminar para volver a empezar. Burlar las rutinas de la mirada y los convencionalismos. Romper los esquemas, aunque sean suaves y confortables como capullos de seda, y arriesgarse a asumir una nueva transformación, una de tantas, a la búsqueda de esa difícil identidad.
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La voz,la mirada,los trazos,las palabras...tu autorretrato.Buscas aquellas cosas que forman armonía.Me gusta la fusión que haces y apuestas por la representación de los pensamientos y sentimientos en el mismo comportamiento de la creación plástica.¿quién mejor que tú puede delimitar tu rostro,tu personalidad?
<br>Felicidades
<br>Manuel Mata Gil
Hay algo en esta obra que me ilumina los sentidos,levitando cerrando los ojos veo,cada color,cada textura, su tacto,contra todo lo brutal. Mientras exista un hombre sufriendo,tú no puedes estar tranquilo,somos hombres y nos esperan.Adornos compuestos de ternura,de caramelos y besos.Conjunto de flores,cañas,ramas, aves-acuáticas, musicalidad en los sentidos de tu obra Levitació amada.Enhorabuena,saludos.
leia ateamnte las critias a una pintora cuando me he sentida tan identificada que la he leido dos veces, autodidacta ya con unos añitos y la curiosidad ha podido con migo entro en tu pagina y me he sentido intimidada, tu obra es fantastica los colores la variedad, perfecta no manchas lienzos les das vida.sonia garcia
Una original y ascendente distribución en horizontal de un cuadro mural compartimentado en seis cuadrados, nos ofrece una perspectiva de la concepción del artista respecto a la condición interior de la naturaleza humana.<br /><br />El fondo negro o azul oscuro nos trae a primer plano el bosquejo de unas figuras que parecen salidas de unas escenas fotográficas convencionales, típicamente familiares. Solas o en grupos y en distintas posturas trazan unas formas pictóricas fruto de unas emociones íntimas, palpitantes, de las que se desprenden evocaciones de sufrimiento, soledad y hasta horror. Las finas lineas blancas que las separan todavía hacen más intentas y apasionadas a esas imágenes que perturban a la mirada del espectador sin darle descanso.<br /><br />Los colores, en manchas dispersas, aplanados, constituyen la fuerza simbólica sobre la que descansa la falsa simetría de los cuerpos, su fealdad, la regresión a un paraíso en el vacío que se quiere describir como un más allá hipotecado en el más acá.<br /><br />Obra conmovedora y cruel, la pincelada que perfila esa fantasmagoría ha seguido los rastros que llevan a un carnaval dramático y nos lo deja para su contemplación, como señal de que podemos reconocerlo en cada instante. <br /><br />El desasosiego deja paso a la reflexión.<br />
Esta obra es lúdica,expresiva y humoristica,al mismo tiempo que poética,pues en la obra de Nossa,de un mundo que sugiere el recuerdo de los sueños voluminosos infantiles de todos,cada uno con su personalidad-ternura y la visión personal se dan la mano con el humor.Obra optimista,sin duda, y al mismo tiempo estimulante que incita a observar la realidad,sus relaciones y sus posibilidades de trasformación.Desde esta tela de araña, te deseo lo mejor maestro de los sueños,colgando estrellas en él universo poético.Un abrazo, enhorabuena,saludos.
El pintor Fernando Rodríguez Rojas demuestra en su obra una vida dedicada al arte, es claro de ver su concepción de la belleza con el colorido que baña sus pinturas, en las mezcladas y transparentes formas de la redacción pictórica de un paisaje cultural intrépido. <br /><br />Su arte es novedoso, ataviado por la abundancia de elementos cromáticos y formas realistas ideando un conjunto ecuánime y talentoso. <br /><br />Artista adoctrinado en el relato más puro y limpio de los tópicos que enriquecen lo autóctono de la Colombia mas mestiza, trovador honesto en los cantares plásticos de una jornada limpia bajo el playero sol de una comunidad alimentada por la tradición. <br /><br />Sus geométricos puzzles, hacen detener la mirada en su obra, y; escudriñar con minuciosidad la geometría que encandila y descubre una trama real, consiguiendo que lo superfluo sea mágico y lo evidente se transforme en una folklórica escenificación de costumbres entrañables para el pintor, logrando ensoñadoramente hacernos llegar las voces de las vendedoras en sus playas. <br /><br />Su mercadeo costero confluye armónicamente con sus estilizadas bañistas, recreando el esparcimiento de los visitantes que legan el sustento a las Palenqueras, poniendo de manifiesto un conjunto de elementos muy bien equilibrados conquistando la admiración del observador. <br /><br />Me encanta la composición de esta obra y me hace conocer su perspectiva de lo cotidiano y sus vivencias; enhorabuena a Rodríguez Rojas, merecidos lauros le adornen. <br />
El pintor, se aferra al sustento figurativo de su obra, recorre con entera libertad su proyecto estilístico, sin detenerse en encorsetadas disquisiciones, dejando que el imaginario fluya armonioso con aires prestados de la realidad, para que prevalezca lo surreal mágico, favoreciendo la presencia de una labor original de indicios propios. <br /><br />Escena que sugiere intencionalidad con aire de erotismo sutil, en medio de un delirio escénico, donde dos mariposas simulan llevarse cual cometa de niño la tela que hace de antifaz improvisado a la ninfa de pie, dejándole libertad a la imaginación para que sienta el tacto de la piel de la fémina tumbada; la escena fragmenta el plano dando la sensación que está sobre el mar; participan en el juego dos pajarillos, uno que observa y otro que parece tener la clave en la punta del hilo que sujeta con el pico para que perdure la escena; al fondo, mudos testigos un mar sereno y un cielo multicolor que acompasan en silencio la alegoría. <br /><br />Personajes imaginarios, bañados de fantasía, emulando arlequines cándidos, seres de ensueño entretenidos en actividades, sencillas, de dispersión, de ocio, personajes de cuento, de carnaval onírico, vestidos con colores festivos, personajes que pueblan el mundo fantástico del pintor. <br /><br />En esta obra, el rico colorido en la composición, denota una concepción luminosa de su propósito, que discurre por armónicos esquemas que coquetean lo decorativo; donde el pintor con trazo firme deja constancia de su dominio de lo académico para establecer su propio concepto pictórico, fortaleciendo su actitud en la imaginación para su cometido, ideas que resuelve eficazmente con recreaciones que le permiten el lucimiento de su destreza en el manejo del color y la forma. <br /><br />José de la Barra, navega en el lineamiento de las figuras, inducido por intenciones de primordial armonización, que enriquece con la intensidad del color que prevalece sobre factores de expresión; el color encendido y en contrastes armoniosos a la vez, le dan un aire místico, manteniendo una ligera inclinación fantástica, fresca y renovadora. <br /><br />Felicitaciones al pintor por su propuesta, logra trasmitir fantasía al inconciente para deleite del espectador. <br />
Saludos cordiales Aminta otra vez mi gran sorpresa con tu obra Wirakocha estamos unidos por las Lineas de Nasca
<br>que podrían ser infinitas y Universales fuera del tiempo
<br>actual,el gran legado de la Humanidad , excelente trabajo el tuyo, me encanta tu obra me recuerda a obras mías del
<br>fondo del mar buen trabajo. VALDE
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La fuerza de la obra de Ladislao arranca precisamente de unos momentos de equilibrio,que el observador capta,tal vez,apartir de una forma aparentemente anecdótica pero que sumerge paulatinamente en el goce mismo de la creatividad,le introduce por las vias y procesos que llevaron al artista hacia aquella figuración concreta. La vida, la forma y el arte, justo en el momento en que participan de la totalidad del proceso creativo.Por ello no es posible captar una obra de Kelity si, al mismo tiempo el observador no se siente vivir en ella y revivir la obra dentro de uno mismo.Sin oxigeno aire para el mundo.Enhorabuena,saludos maestro.
Prisionero queda el instante en el que el alma llora a grito ahogado, en su jaula desconsolada y solitaria; apesadumbrado río de impotencia y decadencia en sus lagrimas, sostenido dolor acuña sin piedad su voluntad, alma perdida en los lúgubres pantanos del desconsuelo en un cuerpo que no soporta el lastre de su peso. <br /><br />Orozco manifiesta en una pintura el cuadro descarnado de un tema muy profano para la sensibilidad del espectador, directo estupor en la flagrante intención de no disimular un estado de animo muy conocido por todos, mezquino conjunto poético en la dramaturgia más pura. <br /><br />Su personaje incoherente en el baile de lo estético, simple, descuidado pero respetuosamente metafórico y muy bien logrado el arquetipo de un semblante triste y desolado; ostenta la creatividad en la seducción a la mirada del corazón caritativo y piadoso que encuentra nobleza en este humanoide fútil. Su desnudez roñosa en colorido recuerda a la pobreza, al abandono, al despojo lánguido de un encierro tortuoso y abrumador. <br /><br />Congela en un escenario frió el devenir de un enclave emocional, saturando la atmósfera del perfume trágico de la esencia humana, detallando con certeza la derrota mas prohibida, cortejando la valía de estados anímicos que intentamos desarraigar de nuestro fortín quimérico. Solo este personaje puede ver lo que hay mas allá de su esquina protectora, solo él puede buscar su salvación en el entorno de su territorio obstaculizado vehementemente por su abstracción. <br /><br />Este artista sella su obra con la originalidad, abre la puerta a un mundo en el que no sopesa lo estilizado de las formas ni colores, soluciona el argumento pictórico de manera artesanal sin descuidar el expresionismo moderno, madura el antojo de una pintura bien realizada, destaca la importancia de las artes cuando hoy por hoy se engendran oleos de manera competitiva en un mercado valorado ya no por lo visual sino por lo técnico y comercial, origina un llamado a la compasión, a la nobleza, al despego de razones insustanciales de los tiempos modernos, instaura un denominador común en el espectador haciendo que fluya la reflexión e intercala un suave murmullo de conexión entre la desventura y la belleza. <br /><br />Su pintura me recuerda a los días grises de lluvia, al fallecimiento de la tenue luz de una vela, al llanto desconsolado de un descalzo niño triste, a la soledad de un Quijote en su mundo de ilusión; desmorona con su pincel el laberinto de mi corazón permitiéndome revivir momentos de mi vida que están ahí presos, sombríos, pero que son parte de mí y siempre lo serán, haciéndome aceptarlos como son. <br /><br />Felicito a Hermel por su cruzada y le deseo mucha suerte en ella, en mi ha llegado su mensaje... <br />
En su libro “El mundo como supermercado” (Anagrama), el escritor francés Michel Houellebecq plantea un análisis implacable e impecable del estado actual de las cosas que se vive en este mundo contemporáneo de compraventa y mercantilismo:
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<br>"Tienes que desear. Tienes que ser deseable. Tienes que participar en la competición, en la lucha, en la vida del mundo. Si te detienes, dejas de existir. Si te quedas atrás, estás muerto. La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento par seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.”
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<br>El pintor Rafael Valenzuela Rueda en este óleo titulado precisamente “Desarraigo” parece visualizar a la perfección estas características de la sociedad moderna. Contemplamos a una oficinista, sentada ante su escritorio vacío, en el desierto metafórico del aislamiento personal. El cuadro aborda de manera implícita la peor de las soledades: sentirse solo entre mucha gente. La multitud, los compañeros de trabajo, el enjambre humano de los edificios de oficinas, están presentes por omisión, pero no se visualizan porque aquí lo que cuenta y se plasma es la percepción de desamparo de la protagonista.
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<br>La paradoja está servida. En la era de la comunicación pueden producirse los autismos más profundos, las soledades más devastadoras. La persona se fragmenta, los sentidos se dispersan y la voluntad desfallece en un sistema de valores que exalta el éxito y que se nutre de provocar el deseo efímero y consumista de los individuos. Valenzuela, en esta obra surrealista y a la vez simbólica, refleja sin concesiones los efectos colaterales de esa autopista de dirección única que llamamos progreso.
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