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¡Qué pena que no atraviese Madrid tan hermoso, cristalino y limpio como tú ojo lo captó y plasmó sobre un trozo de tela! Yo, que soy un aficionado y simple autodidacta y de vocación tardía, quisiera lograr esas tonalidades y el realismo que tú consigues....y que me recuerdan, ya no al Manzanares, sino a los ríos y riachuelos de mi querida Galicia.
<br>Algo espero aprender de tus cuadros. Gracias por tu obra.
SALUDOS.
<br>me gustaría referir que tiene mucho atrevimiento a la hora de plasmar lo salvaje del expresionismo en el surrealismo, es muy cautivador la elocuencia con la que maneja la estructura siendo conciente de los volúmenes de la profundidad de la expresión.
<br>logrado esta la reflexión de una entidad.
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Estamos ante una pintora que confiere a las sugestiones líricas del color el marco de su representación, la cual está impregnada de un fuerte idealismo con algunas de las características que dieron vida y formulación al romanticismo: pasión por lo sublime, por lo maravilloso, por lo fantástico.<br /><br />La clave para apreciar el conjunto de su obra reside la singularidad de su plasticidad, de una evocación poética de la realidad que más penetra en su interior, ya sea paisaje urbano ya sea una naturaleza que nos impone por su belleza y majestuosidad.<br /><br />Esta plasmación de lo que sus ojos sueñan y moldean y su mano ejecuta, se basa en ese enamoramiento de la belleza, en ese idealismo que a través de esa tamización cromática, de esa tonalidad etérea, atrapa un paraíso de formas que construyen espacios cercanos y al mismo tiempo lejanos, que al contemplarlos los vivimos de otra forma, con otros ojos.<br /><br />También concurre en su trabajo el peligro de caer en el preciosismo, en una idealización trivial, evanescente, que podría obstaculizar incluso impedir que los valores que pretende tomen la dirección de esa caligrafía mágica.
Artista versátil y sutil, Orozco introduce el espacio como la medida de nuestra angustia, de nuestra limitación; la geometría desnuda se hace omnipresente, es el gran hermano que metafóricamente se convierte en la duda que nos tortura. Por eso los ámbitos donde desnudos tratamos de cubrirnos, tapar nuestro rostro, tienen esa luz que nos ciega. <br /><br />Es un pintor que a través de estas representaciones donde un ser desvestido y de longitud escueta se esconde, camina en silencio, etc., en universos vacíos, nos quiere desvelar la indigencia, el terror y la soledad a la que se ve sometida la naturaleza humana.<br /><br />Las gamas cromáticas modelan esa dramaturgia hasta imprimirle la fuerza necesaria para dotar a la imagen de su auténtica medida y dimensión, pues ese color y esa luz forman parte del caleidoscopio que se cierne sobre la tierra que es origen y vivencia de estos seres o, mejor, de este arquetipo de humanidad. <br /><br />Obra en su conjunto muy interesante, alejada de los cánones estéticos expresionista europeos, pero que ofrece una singularidad en un medio en el que esta temática no se aborda bajo estos planteamientos. Y al mismo tiempo revela serenidad y equilibrio, no desmesura. Nos llega de puntillas, en silencio, pero al final nos deja su reflexión en la mirada con la que no dejará de evocarla.
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