Últimos comentarios
Cada personalidad, única, irrepetible, condicionada.
<br>Pero siempre dentro de una caja, de aquel molde invisible que contiene la forma de ser del individuo y a la que se la podrá estirar, con gran esfuerzo cambiar su volúmen, pero siempre estigmatizado por aquel límite intangible presente, que nos recueda que somos y de una determinada forma y carácter.
<br>Esta excelente obra muestra con gran sabiduria la condicion finita y limitada a la que estamos ligados, en nuestra propia naturaleza humana.
<br>
<br>Un afectuoso saludo ,maestro.
<br>Ricardo
<br>
Cuando un niño de tan corta edad decide ser artista es increíble, más aún cuando el niño selecciona la obra de un gran maestro como Henry Matisse tiene más mérito, pues se ve que tiene una intuición, en Sukaina de tan solo 8 años de edad, se nota con sus pinceladas el contraste de color y sus texturas bien logradas, además, Sukaina es creativa por naturaleza ya que trata de agregar nuevos elementos a la obra, es decir los nuevos paradigmas Felicidades. Sigue estudiando Sukaina. blancag. Venezuela.
<strong>La representación mimética ha desaparecido por completo y ya transitamos en otro orden, en otro escenario diferente, aquel que nos aproxima a un paisaje que no tiene ninguna referencia.<br /> <br />El espacio se puebla de una luminosidad que transmite caricias a nuestra mirada, la definición cromática se hace sentir en nuestro ánimo, lo aéreo de estas formas produce una ingravidez empírea.<br /><br />Es un marco de tonalidades suaves, vaporosas, casi evanescentes, que multiplica el caudal de sensaciones, de sosegada sensibilidad y de sutil creatividad, que nos incita a ver más allá, a recrear continentes, islas, territorios en los que la luz, esa luz que emana del fondo, nos calienta y nos incita al sueño.<br /><br />No hay tensión, hay placidez, no existe caos sino armonía, equilibrio y belleza. Su simplicidad es compleja y su estructuración, minuciosa.<br /><br />Se puede uno hasta querer aventurarse en ella, observar como se sigue moldeando, como esa impresión de movimiento que nos depara es real, pues su estructura está compuesta de un tejido celular que nunca se detiene, que siempre está en un permanente proceso de transformación. Ese es su fondo, el de nuestra propia materia. </strong>
Debajo del cielo nuestra cultura y humanidad, condición temporal y efímera, que el oxido, implacable, nos trae a la memoria condenando la fragil seguridad de permanencia de nuestra actual civilización.
<br>Por contrapartida, me pregunto contemplando tu obra si el cielo arriba, ocultase el secreto de lo eterno, que palabra nos diría.
<br>
<br>Un saludo, y felicitaciones!
<br>Ricardo
<br>
<br>
artistasdelatierra.com