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"Odalisca", obra realmente bella, hay detalles que sólo un pintor como Mariano Montoya es capaz de realizar; la piel en su pincel parece encontrar el tono correcto de la lozanía, para que las transparencias, luces y sombras, acompasen el atuendo, resaltando las joyas, para equilibrar la fuerza expresiva de unos ojos vivases, un rostro bello y la frescura de la desnudez. ¡Que maestría! Una verdadera belleza.
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En la piel hay surcos
<br>y la fuente se ha secado.
<br>La mirada se marchita
<br>y en lo más profundo nace
<br>el constante dolor.
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<br>La soledad le habla al silencio
<br>y la edad no entiende de números,
<br>La lluvia es blanca como la nieve
<br>y en lo más profundo esconde
<br>la puerta de la sonrisa.
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<br>El rostro es el espejo de la vida y para mí la superficie de dolor.M.M.G
<br>Felicidades,Martín!
<strong>En este artista se produce una sutil compaginación de intelecto e intuición, de inteligencia y emoción, de razón y magia, de mente y sueño.<br /><br />Su pintura, en ese sentido, es fruto de un método perfectamente concebido y calculado, por el que la creación fluye a partir de un ritmo reposado de líneas, un equilibrio espacial notorio y una armonía de color que se extiende fulgurante por todo el lienzo, dando lugar así a un universo personal enraizado en su propia vivencia.<br /><br />El éxito radica en la cohesión y/o fusión final en la mente del espectador, después de pasear la mirada fragmentariamente a lo largo del lienzo, en que, resultado de todo ello inevitablemente, se procede a su análisis y organización conforme a nuestra propia visión e instinto.<br /><br />Luego sintetizamos y tratamos de relacionar en la estructura general todos los elementos que nuestros ojos han juntado, hasta llegar a esa impresión global que desemboca de algún modo en una reacción emotiva.<br /><br />Este cuadro es una buena muestra de ello, pues la suavidad de la gama cromática nos hace penetrar, como una radiografía, en el misterio del símbolo que esa figura fascinantemente alargada representa.<br /><br />Ella es el personaje protagonista y todo su entorno es el mundo que su ensimismamiento evoca y al que sabiamente nos convoca. Nosotros solamente tenemos que dejarnos llevar. </strong>
La materia toma vida en el óleo para dejar que fluya el imaginario, dejandonos el blanco color de los espirirus en su danza. "La danza de los espiritus", una obra de la serie dedicada a "Lorca", donded se puede adivinar la escena si se mira con detenimiento, donde el rojo es un reguero salpicado que se pierde a lo lejos en la oscuridad.
Contemplo este trabajo de Manuela y veo claro "lo que es arriba es abajo" y enlazando con la Cábala y los Senderos para llegar a la SUBLIMACIÓN desde lo más material de la existencia ,por un camino recto mediano, sin tener que sufrir, ni un severo rigor, ni una dicha incapaz de ser digerida; sino la armonía y el equilibrio.
<br>Colorido y técnica en equilibrio para desarrollar una magna idea, o al menos como yo la quiero llegar a interpretar.
<br>Gracias Manuela
artistasdelatierra.com