El filósofo francés Jean-François Lyotard decía que los pintores después de Cézanne se preocuparon POR PONER A LA VISTA LO QUE HACE QUE UNO VEA Y NO LO QUE ES VISIBLE.<br /><br />La obra de Diciero es una evocación a través de la luz y del color, que ilumina rincones y dentro de ellos las formas de unas presencias, de unas formas que en abanico conforman partículas abisales, marinas, cuevas profundas, estallidos vegetales fósiles.<br /><br />Es una pintura que muestra lo que no se ve más que en el viaje de nuestra mirada por los dominios de una dimensión de la realidad que se nos hace irreal, fantástica, prodigiosa.<br /><br />Es como sumergernos y penetrar en la representación de un mundo que ennoblece nuestras referencias y sometimientos a lo real. <br /><br />Ambitos de placidez y de emoción nos envuelven y llegamos a la conclusión de que se trata de una textura táctil, sensorial, que inunda nuestro sentido de la percepción y del tacto, que facilita el entendimiento de lo que se capta más allá de nuestras limitaciones.<br /><br />Y además es una obra que se retroalimenta a sí misma, se funde en múltiples espacios que se regeneran en cada lienzo.<br /><br />Un trabajo modesto pero interesante. <br />
Últimos comentarios
Esta obra nos remite a una ya tradicional tensión creativa, entre la definición y la indefinición. La misma artista nos desvela su preocupación, cual es el que le sigamos en el proceso de construcción desde el momento en que se enfrenta a la superficie del lienzo. Empieza por establecer un fondo intemporal coloreado desde el cual emergen unas borrosas figuras. Ahí se origina ese conflicto entre la abstracción informal que solamente quiere ser una mancha de color uniforme con la introducción de una figuración que abre el espectro cromático y de representación. Al final, plantea que la integración, la unidad es la culminación de esa formulación.<br /><br />Incluso utiliza la perspectiva para destacar un significado que tiene lo plano y el color como protagonistas de una interlocución que procura un equilibrio entre lo lejano y lo cercano. La verticalidad del cuadro desconcierta porque se aprecian distintos niveles que señalan el recorrido visual pero también la carga de signos que nos quiere transmitir. <br /><br />En pleno siglo XXI es lógico que nos hagamos eco de lo que fueron ensayos, resultados y trabajos de las distintas vanguardias del siglo pasado, son la base sobre la que estructurar nuevos códigos y hallazgos. Pero también constituyen los argumentos de dudas, de indecisiones, de múltiples rumbos. No se quiere repeticiones, se persiguen innovaciones, nuevos imaginarios. Y sin olvidar la espontaneidad y la cultura de la mirada que se esconde y está latente en los auténticos protagonistas: los artistas. Aunque en muchos aspectos la pintura ya es un producto primordial del espíritu o la mente. No es un alarde de nuestros sentidos.<br /><br />Esta artista y muchos de los que cuelgan en esta página se esfuerzan en la lucha con métodos, procedimientos y repertorio, manteníendonos expectantes. Otros ya se han decantado según su capacidad, habilidad y penetración: su camino e impronta domina su quehacer, ya establecido (se puede decir que se ha producido la unificación entre lo exterior y lo interior).
En este abrazo puedo ver que la actitud de ella por la posición de sus manos, es de entrega, en cambio en él veo un rostro atormentado, que con la mano que tiene sobre la cabeza la atrae buscando contacto, pero con la otra parece buscar algo mas allá, quizá ese abrazo no sea suficiente y esté buscando algo más o no quiera entregarse totalmente. No puedo dejar de ver esa mano buscando algo.
Esta obra es puro sentimiento, el autor utiliza la desnudez para mostrar su yo más íntimo, ya que cualquier accesorio nos distraería, aunque no significa pobreza, allí están los tacones, significando también que se ha desprovisto de todo lo externo para ser ella misma, en esencia. No me importan los motivos de su sufrimiento, lo que me llega es el sufrimieto en sí mismo, el no puedo más, quizá un abatimiento que hemos sentido todos alguna vez. Enhorabuena Hermel.
Obra de gran impacto visual, se ve a una mujer solitaria sin ropa, que parece desnudar su alma ante la mesa, y como únicos testigos sus zapatos de tacones rojos, compañeros de mil batallas en su día a día; escena sometida a un expresionismo implícito, donde la protagonista desnuda su alma a solas y en silencio, donde su pesar y su vergüenza no es su desnudez, sino, quizá la desesperación o el laberinto de sus pensamientos que la atormentan, el peso de su conciencia. <br /><br />La composición, austera, un personaje que parece haber sido esculpido con escoplo, una atmósfera que retrata el desespero, que perturba al pensamiento, nos deja al descubierto a una mujer abatida, sentada en el suelo sobre sus piernas y reclinada sobre una mesa a falta de un hombro en quien apoyarse, donde con un brazo cubre su rostro para ocultar su dolor, su pesar y con la otra mano se cubre la cabeza en señal de recogimiento ante tanta soledad. <br /><br />Obra revestida de una enorme carga emotiva, donde podría verse a una mujer que nos esté recreando un cara a cara con la pobreza al estar desnuda y descalza, pero no, la presencia de los zapatos de tacones y su color rojo, es un mensaje oculto de su realidad, que nos sugiere que se trata de una prostituta que está ahogando su grito callado en su lucha con la soledad; atrás queda lo efímero del éxito reflejado en las escaleras que se pierden a su espalda, a lo lejos en la oscuridad. <br /><br />En esta obra, que nos recuerda las mejores épocas del expresionismo, Hermel Orozco, con pocos elementos nos recrea las sensaciones más íntimas de su personaje, atrapando en una burbuja un sentir, un estado de ánimo, al mismo tiempo que arriesga al límite en la composición, el trazo y el color; aquí rompe la perfección de la forma en la recreación del cuerpo y sublevándose a lo académico, transgrede el sentido natural del color de la piel, un color que no es puro, que está en la frontera entre el gris, azul y violeta, quizá porque la mujer se siente así, impura en lo más profundo de su ser. <br /><br />Excelente interpretación de un tema poco abordado y una muestra diferente y personal del arte expresionista que practica este talentoso pintor de América Latina.
Hola, Aminta. Tus pinturas cuentan interesantes historias sobre los orígenes y la cultura de tu país. Gracias a ellas, estoy conociendo un trocito de vuestra tierra hasta ahora desconocida para mí. Veo una gran evolución en tu nuevo trabajo. Personalmente, me has impresionado. Se hace muy palpable tu lado científico y tu pasión por la investigación. Un saludo
H. Rousseau fue el pionero de un movimiento que en su día recibió el nombre de "ingenuismo". Desde su mente transmitía al lienzo una calma y una voluptuosidad en contraposición a la representaciones convulsas, cubistas y abstractas que en ese momento dominaban la escena pictórica europea.<br /><br />Este artista, dentro de esa tradición, pero desde una perspectiva que se origina en ese entorno que él quiere recrear, erige, con esa magia del color, un cosmos floral y animal que solamente contempla vestigios del hombre. <br /><br />La luz deja que el color sugiera y construya ese silencio que habla desde su inmovilidad hacia nosotros, y desde un paraíso que ya no se comparte, pues su visión es una realidad que no se somete al presente, que está más allá.<br /><br />Este pintor tiene la habilidad y la capacidad para mostrarnos, al modo de un retrato de familia, la síntesis de una geografía que es también una alegoría romántica y hasta simbólica de lo que pudo ser y nunca fue. Por eso nos la trae y lo hace con el fin de que nunca dejemos de disfrutar con su contemplación, pues entonces, y ahí puede estar la clave, nuestra voluntad y determinación será un tanto más estética que ética.
Hola, Manuel. Gracias por tu comentario y perdona por no haber contestado antes. Elijo este paisaje en concreto porque me ha recordado a Van Gogh y su obsesión por el color amarillo. Tus paisajes muestran la belleza del lugar en el que, imagino, vives. Transmiten sosiego e invitan a pasear por ellos. Mucha suerte
A partir de Alberti, en el siglo XV, los teóricos de la pintura intentaron codificar los modos en que las figuras en la composición podían ayudar a expresar el significado total de una imagen pictórica reflejando sus sentimientos particulares. Leonardo y muchos otros, hasta el académico francés Charles Le Brun a finales del siglo XVII, dedicaron ímprobos esfuerzos a reflexionar sobre la cuestión de la expresión facial, los signos externos que señalan los movimientos del alma, haciendo visibles los efectos de la pasión.<br /><br />Traigo a colación esta introducción a cuenta de esta magnífica obra de Carlos Blanco, cuya expresión no está referida a significados sino a sentimientos. <br /><br />Pero quizás lo primero que tenemos que apreciar es el orden compositivo, su centralidad y a partir de ella, girando, el mundo muy propio de él, el que crea a partir de la curva, de la órbita, del círculo, de la espiral y la vuelta, hasta hacer fluir los símbolos icónicos de las emociones, ésas que reflejan soledad, tristeza, amor y muerte. No hay rectas, destrurían el marco conceptual sobre el que se construye la iconografía. Huye de lo convencional de la belleza, de arquetipos, de las perfecciones inmaculadas, para mostrarnos, igual que Picasso, que nuestra naturaleza ha nacido con signos de vejez y extinción, y por eso, su belleza se encuentra en el rostro de su propia fragilidad y miseria.<br /><br />Pintura del tiempo del fin sobre el tiempo de la angustia. Es nuestro retrato y un momento perenne de nuestra historia plástica queda grabado. ¿Serán nuestro odio a la mortalidad? <br /><br />Fascinante.<br /> <br />
Mercedes, manejas la mirada como pocos. En la mayoría de tus obras trasmites tranquilidad, paz, armonía. Obras modernas y a la vez muy bien realizadas. Los degradados tan sutiles como el colorido. Los ojos, para mí, son lo que más llaman la atención. Grandes ojos, lánguidos, llenos de honestidad y paz. Felicidades.
Frente al comentario del amigo Goyo que tan bien ha caracteriza esta obra, solo me te puedo decir que mayormente coincido en sus apreciaciones, me parece fascinante como avanzan y retroceden las texturas y colores y los pequeños círculos floran en ese espacio como si fueran de otra materia. Es un muy buen trabajo. Saludos.
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